Casi la mitad de los jóvenes aceptaría cualquier empleo, en cualquier lugar y con un sueldo bajo

El 61,7 % considera muy probable tener que irse al extranjero para encontrar trabajo


Casi la mitad de los jóvenes españoles (48,6 %) de entre 18 y 24 años aceptaría cualquier empleo, en cualquier lugar y con sueldo bajo, y el 61,7 % considera muy probable tener que irse al extranjero para encontrar trabajo. Así se desprende de un estudio realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud y promovido por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), que se ha presentado este jueves bajo el nombre Crisis y contrato social: Los jóvenes en la sociedad del futuro.

La investigación, basada en un millar de entrevistas, revela que el 47 % de los jóvenes considera necesario apoyar movimientos que promuevan cambios profundos en el actual sistema político, económico y social. El director técnico de la FAD, Eusebio Megías, considera que los jóvenes se mueven «para que la situación cambie», lo cual no entra en conflicto con que acepten «lo que sea» porque «tienen que seguir viviendo».

Desconcierto y fatalidad

El sondeo revela que el 90 % de los jóvenes está igual o peor de lo que esperaba antes de la crisis y casi un 80 % considera que su situación se mantendrá o empeorará en el futuro. Más de la mitad ven extremadamente difícil conseguir o mantener un empleo de su agrado (61,7 %), comprar o alquilar una casa (59,2 %), encontrar o mantener cualquier trabajo (50,2 %) o ser autosuficiente (52,5 %) en un plazo de dos a tres años.

«Esta visión de futuro hace que cambie la actitud de los jóvenes en relación a lo que piden y a lo que están dispuestos a hacer», ha explicado Megías, para incidir en que a menos expectativas, menos exigencias. Así, sólo un 9,8 % pide ya un trabajo acorde con su formación, bien remunerado y en su lugar de residencia. Megías ha destacado que «antes el trabajo se valoraba por lo que daba, ahora se valora en sí mismo, por el hecho de tenerlo y eso cambia toda la perspectiva». De hecho, la mayoría ven más que probable tener que trabajar «en lo que sea» (85 %), tener que irse al extranjero (61,7 %) o tener que estudiar más (79,2 %) para lograr ese objetivo de inserción laboral.

Sobre este asunto, el estudio detalla que frente al desempleo, se ha revalorizado y prolongado la formación, pues en el 2012 el 44,7 % de los jóvenes se ocupaba solo estudiando, la cifra más alta desde 1984, mientras el 18,5 % se encontraba solo trabajando, el menor porcentaje de la serie estadística. Megías explica que en el año 2000 «aparece el trabajo precario y la tentación de dejar de estudiar por unas ganancias», lo que bajó a un 33 % la proporción, pero volvió a subir a partir del 2008, con la crisis económica. Ahora, pese a la citada ruptura del contrato social, un 53,3 % de los jóvenes siguen pensando que los estudios sirven para encontrar un buen trabajo y un 19,3 %, que valen para conseguir «cualquier» trabajo. Por eso, el 70 % tiene intención de continuar o retomar la formación, en un 61,2 % de los casos con la aspiración de alcanzar o mejorar su empleo.

Los políticos, responsables de la crisis

En cuanto a la lectura ideológica que hacen de la crisis, el 70,9 % culpa al Gobierno y a los partidos políticos de la situación de los jóvenes con la crisis, mientras un 50,7 % señala a los responsables económicos, empresarios y banqueros y un 39,3 % apunta a la «situación económica mundial y española».

Les reclaman más ayudas para encontrar empleo (55,9 %), más incentivos a la contratación de jóvenes (39,2 %), leyes para mejorar sus condiciones laborales (35,8 %) y más ayudas a los emprendedores (35,3 %), aunque también más ayudas para los estudios (34,4 %) y mejorar la calidad de los mismos (27,5 %).

Frente a esta situación, solo el 8,7 % cree que los ciudadanos no pueden hacer nada; un 46,4 % defiende «apoyar a movimientos que propongan cambios profundos en el actual sistema económico, social, político e institucional»; y un 28,3 % considera que se debe «apoyar a partidos o movimientos ciudadanos que propongan ciertas reformas» de este tipo «pero respetando básicamente el sistema actual».

El director técnico de la FAD ha destacado que para un 38,8 % de los jóvenes, como consecuencia de la crisis «los derechos de los ciudadanos no volverán a ser como antes» y que solamente un 13,8 % confía en que la crisis no acabará con el Estado de Bienestar. En esta línea, son menos del 11 % los que creen que cuando pase, «todo volverá a ser igual».

«Se ha producido una quiebra de confianza en el sistema que les hace sentir que las cosas nunca volverán a ser las mismas, que se han perdido muchas cosas y que lo que se pueda recuperar, no será por los cauces establecidos, que se han demostrado ineficaces», ha explicado Megías. Los jóvenes, conforme ha apuntado, se ven «claramente mejor» de lo que estuvieron sus padres a su edad salvo en sensación de seguridad y en estabilidad económica, «porque la han perdido con la crisis», pero creen que sus hijos estarán «mucho peor que ellos y casi tan mal» como la generación anterior en aspectos como la sanidad o la educación. Así, si en una escala de 1 a 10 puntúan su acceso a la salud con un 7,75, calculan que la de su descendencia será del 6,47, igual que la de sus padres.

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