¿Adiós obra social?


Somos un país en guerra. En apenas cinco años hemos conseguido que en Europa solo Letonia nos supere en desigualdad. Las víctimas de esta guerra son 13.090.000 personas pobres o en exclusión social. Dos millones más en cuatro años. En Galicia, la pobreza ya afecta al 16,8 % de la población. Una tragedia, menor que el 22,2 % estatal. Son varias las razones de esta menor incidencia, y una deberían conocerla los nuevos dueños de Novagalicia si quieren tener éxito: la obra social de las extintas cajas.

Lo reconocía hace dos años César González-Bueno (a él y a José María Castellano creo obligado agradecerles su esfuerzo): «La labor social que han hecho las cajas es un factor a tener en cuenta desde el punto de vista de gestión. En Galicia muchas personas tienen su cuenta en la caja [...], por su labor social. Sería lamentable, casi catastrófico, que la labor social de las cajas no continuara».

Lo saben las 453.000 personas que en el 2012 se beneficiaron directa o indirectamente del trabajo del Tercer Sector de Acción Social, de las 108 oenegés integradas en EAPN Galicia. Un trabajo realizado con calidad gracias en gran medida a la obra social. Lo saben, y por eso siguen siendo clientes de Novagalicia, muchas de las personas que luchan contra la pobreza con su tiempo o su dinero. No entenderíamos que se dejara a miles de personas en la cuneta, máxime cuando entre casi todos vamos a tener que pagar 8.000 millones por la depravación e incompetencia de muchos directivos de Caixanova y Caixa Galicia.

Son buenas noticias, si las cumplen, que a Novagalicia lleguen por fin y para quedarse expertos en gestión bancaria, y su compromiso en aumentar la inversión social. Banesco lo está demostrando en Venezuela. ¿Hablamos?

Xosé Cuns é director de EAPN Rede Galega contra a Pobreza

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