Evo, filial de NCG, pasa mañana a manos de Apollo, y podrá trabajar para la Xunta

Evo se creó hace apenas año y medio, y en este tiempo se ha dedicado, principalmente, a la captación de clientes con una política comercial innovadora


El proceso de reestructuración de NCG Banco marca mañana una nueva muesca. Dice adiós a su filial Evo, red de oficinas fuera del noroeste español, que el fondo estadounidense Apollo compró en septiembre por 60 millones de euros. Este lunes se produce la segregación oficial entre las dos entidades, y los gestores del comprador asumen ya toda la cartera de negocio de Evo. La Xunta, además, aprobó el pasado miércoles que este nuevo banco pueda actuar como «entidade colaboradora na xestión recadadora dos tributos». Es decir, podrá trabajar para el Gobierno gallego, y hasta ser competidor de su antigua matriz, NCG.

Evo se creó hace apenas año y medio, y en este tiempo se ha dedicado, principalmente, a la captación de clientes con una política comercial innovadora. Suma unos 250.000 usuarios, de un perfil joven, con un volumen de depósitos de 1.800 millones, y 700 en créditos. Es decir, mucho más ahorro que préstamos. El objetivo de Evo era precisamente ese: captar fuera para invertir en Galicia. Lo contrario de lo que hacían las antiguas cajas. Tiene 80 sucursales en las que trabajan 590 personas. La dirección de Recursos Humanos de NCG ya ha comunicado a esa plantilla que desde mañana dejan de depender de la firma gallega.

Hasta que se firme el contrato de compraventa (en enero o febrero), la sede de Evo seguirá en A Coruña. Y luego pasará a Madrid. También se mantiene el consejo, en el que están miembros de Novagalicia, como el presidente, José María Castellano, y su consejero delegado, César González-Bueno. Será el comprador el que decida qué hace con ese órgano.

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