Los arrastreros del Mediterráneo, «al límite» por el reglamento europeo

Los armadores denuncian la situación crítica a la que están sometidos por la estricta política de control, los altos precios del combustible y los bajos precios del pescado en primera venta

La flota denuncia el sobrecoste del cambio de redes.
La flota denuncia el sobrecoste del cambio de redes.
Europa Press

Los armadores de arrastre de Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y Baleares denunciaron este fin de semana la situación «crítica y grave» por la que atraviesan debido a la aplicación del Reglamento comunitario del Mediterráneo, a la estricta política de inspección y control llevada a cabo por la Secretaría General de Pesca, a los altos precios del combustible y a los bajos precios del pescado en primera venta.

Así lo han puesto de manifiesto los 125 armadores en una reunión con el secretario general de Cepesca, Javier Garat, para analizar la situación actual de la flota y los retos que supondrá la entrada en vigor de la nueva política pesquera común, en particular, la política de descartes, así como la nueva organización común de mercados.

Asimismo, los armadores han decidido solicitar una reunión al secretario general de Pesca, así como apostar por la unidad del sector y estrechar las relaciones con los científicos, en particular del Instituto Español de Oceanografía, para lograr las mejores evaluaciones posibles del estado de las poblaciones de peces.

En relación a las medidas técnicas, los armadores se quejaron de que, con la normativa anterior, debían cambiar las redes cada tres años y, en la actualidad, se ven obligados a hacerlo cada seis meses, con el perjuicio económico que conlleva, puesto que cada cambio de red supone entre 500 y 600 euros.

Este tipo de normas, además de las relacionadas con el Reglamento de Control de la UE, generan, a su juicio, dificultades en el cumplimiento que están provocando numerosas sanciones de las autoridades de inspección y control. «Los armadores se sienten agobiados por la presión inspectora que se está ejerciendo sobre ellos», agregan.

Por otro lado, Cepesca y los armadores han analizado la nueva política pesquera común, en particular la nueva política de prohibición de descartes y que llevará a que, en el Mediterráneo, todas las capturas de especies sujetas a una talla mínima tendrán que ser retenidas a bordo de los buques pesqueros, registradas y desembarcadas. A partir del 1 de enero del 2015 se aplicará a las pesquerías de pequeños pelágicos, como sardina, boquerón, jurel o caballa y a partir del 1 de enero del 2017 al resto de las especies.

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