«Un buen día llegamos y nos encontramos con que la puerta estaba cerrada»

Los siete socios de Zero-Pro invirtieron 12.000 euros por cabeza para constituir la cooperativa


Redacción / La Voz

«Algo nos olíamos, había desavenencias en la dirección, pero un buen día llegamos y nos encontramos con que la puerta estaba cerrada». Marcos Jalda rememora cómo el cierre de Maquipes lo dejó a él y a otros veinte compañeros, literalmente, en la calle. Pero sus móviles no dejaron de sonar: «Los clientes seguían llamando y eso nos animó». La perspectiva de que el nicho de negocio seguía ahí, a su alcance, hizo que siete de ellos decidieran finalmente dar el paso y arriesgar su dinero en constituir una cooperativa, Zero-Pro, que fabrica maquinaria para la industria de la alimentación y que nació en la antesala de la crisis, en junio del 2008. Jalda reconoce que los tres primeros años fueron complicados, al tener que amortizar la inversión en maquinaria, pero que nunca les ha faltado carga de trabajo: «Tenemos las mesas llenas de presupuestos», apunta, y asegura que si no salen más proyectos es, simplemente, porque los clientes no consiguen que nadie financie las compras. En estos cinco años de actividad, la cooperativa se ha mudado de O Porriño a Mos para ampliar sus instalaciones, aunque el núcleo de la cooperativa se mantiene intacto con los mismos socios que la fundaron, ya que recurren a subcontratas cuando tienen picos de producción por pedidos que ya no llegan solo desde España, sino de Portugal e, incluso, Noruega.

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