La quiebra de Estados Unidos: qué significa y qué supondría para la economía mundial

Si suspende pagos, el caos, primero, y la recesión, después, están servidos


redacción / la voz

Quedan solo 24 horas para que republicanos y demócratas hagan de tripas corazón y consigan ponerse de acuerdo para elevar el techo de deuda. Si no lo hacen, las consecuencias serán dramáticas. Y no solo para Estados Unidos. Si la primera economía del mundo suspende pagos, ya puede el resto del mundo apretarse los machos porque el caos sería mayúsculo.

Aunque, eso sí, todavía hay esperanza. Solo hay que ver la tranquilidad con la que se lo están tomando los mercados. Están convencidos -o eso parece- de que los señores congresistas acabarán entrando en razón, recuperarán la sensatez y evitarán el apocalipsis. Aunque para ello haya que esperar, con el corazón en un puño, hasta el último minuto, y el que se alcance sea solo un pacto temporal. A continuación, algunas de la claves que pueden arrojar luz sobre las habas que se cuecen al otro lado del Atlántico.

¿Qué es el techo de deuda?

Ni más ni menos que lo que su nombre indica: el límite de la deuda que puede asumir el Tesoro de Estados Unidos. En los presupuestos del país más poderoso del mundo, como en los de cualquier hijo de vecino en estos tiempos, figura un déficit -es decir, un agujero- en las cuentas públicas, que necesariamente hay que rellenar con deuda. Esto es, que hay que salir al mercado a pedir prestado porque en casa no hay dinero suficiente.

¿Quién lo fija?

La responsabilidad de establecer el tope del endeudamiento público corresponde al Congreso. Cada vez que el Tesoro se acerca al límite, los congresistas deben aprobar una ley fijando un nuevo techo de deuda. Y en eso andan ahora enredados. Los republicanos se han negado a dar su visto bueno para forzar a Obama a retirar su famosa reforma sanitaria. Y el presidente no cede al chantaje.

Cuando se estableció este mecanismo, en 1917, se hizo con la intención de evitar que el coste de la intervención en la Primera Guerra Mundial se les fuera de las manos. Con el tiempo, se ha convertido en una excelente forma de hacer pasar por el aro a los inquilinos de la Casa Blanca, obligándolos a hacer concesiones a sus adversarios políticos.

¿De cuánto dinero estamos hablando y cuándo rebosará el vaso?

El techo de deuda actual está fijado en 16,7 billones de dólares (unos 12,3 billones de euros). Todavía no ha rebosado el vaso de la deuda. Pero lo hará en 24 horas. En realidad, el listón se rebasó hace meses, en mayo, pero el Tesoro se las ha ingeniado, a base de artificios contables, para estirarlo. Pero, a partir de mañana y, sin un nuevo techo, Estados Unidos solo podrá emitir el importe equivalente a la deuda que vaya venciendo.

Y ¿qué implica eso?

Que al Tesoro no le quedará otra que tirar de caja para pagar los intereses que tiene que abonar por los títulos ya emitidos. De eso, y de lo que vaya ingresando, por ejemplo y sobre todo, por impuestos. De ahí tendrá que salir también el dinero para afrontar los gastos corrientes del Estado. Entre ellos el pago de las pensiones y del sueldo de los funcionarios. Los cálculos de los analistas apuntan que bastarían dos semanas para que Estados Unidos se quedara sin liquidez.

¿Cuándo se produciría la temida suspensión de pagos?

Que no se puedan pagar las pensiones o los sueldos de los funcionarios, ni costear otros servicios no significa suspender pagos. Ese fantasma cobraría vida a mediados de noviembre, cuando el Tesoro del país tiene cita con los inversores para abonarles sus intereses. Nada más y nada menos que 25.000 millones de dólares. El año pasado, la factura de los intereses se elevó a 359.000 millones.

¿Sería la suspensión de pagos tan terrible como la pintan?

Mucho peor. No hay más que recordar la que se organizó -las consecuencias todavía las estamos pagando- con la quiebra de Lehman. Y era un banco. Uno de los más poderosos del mundo, sí, pero no la primera economía del planeta.

El propio Tesoro estadounidense admite que sería «una catástrofe». «Se congelaría el mercado de crédito, el dólar podría desplomarse, los tipos de interés se dispararían...». Y, como nos ha enseñado la historia más reciente, la epidemia se extendería al resto del mundo. El resultado: una nueva crisis financiera y otra recesión «peor» que la del 2008. Hay que saber que los bonos de EE.?UU. son el activo que más pesa en las carteras de renta fija y, lo que es más importante, el que más emplean los bancos como garantía cuando se prestan dinero entre sí. No es difícil imaginar que si dejan de tener valor, el caos está garantizado.

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