Madrid amarra treinta barcos de Gran Sol hasta el 2014

La mayoría son gallegos y descargan en Celeiro, Burela y A Coruña


viveiro / la voz

Agotar las cuotas obliga a amarrar a 32 o 33 barcos españoles de Gran Sol, un tercio de la llamada Flota de los 300, que en tres décadas pasaron de ser 450 a los 97 actuales. La Secretaría General de Pesca comunicó ayer a los armadores que no podrán volver a faenar hasta el 1 de enero. La mayoría son gallegos y descargan en Celeiro, Burela y A Coruña. No les ha renovado las autorizaciones para pescar en caladeros comunitarios porque ya han consumido las toneladas de merluza, rape o gallo de las que disponían para este año.

Los más afectados son los merluceros. Más de 20 ya llevan días atracados en los muelles de Celeiro, Ondárroa, Burela y A Coruña. Amarraron porque acabaron sus cupos de pesca o porque prefieren reservarlos para finales de año, cuando la demanda navideña mejora los precios. El paro ya afecta a más de 200 tripulantes, muchos con contratos fijos-discontinuos, así como a trabajadores de puertos, lonjas, comercializadores, transportistas y proveedores de la flota.

Las consecuencias de la falta de cuotas son más graves para los 30 pesqueros que tienen prohibido faenar. Según los armadores, «unha ducia de barcos» están representados por la Organización de Productores Pesqueros (OPP) de Ondárroa, «uns 10» por la OPP Puerto de Celeiro, «os 6» de la coruñesa Arpesco, «os 2» de la OPP de Lugo «e un» de la viguesa Anasol, la mayoritaria en España, con 45 embarcaciones.

La UE puede salvarlos

La merluza es la especie objetivo de la mayoría del tercio de la flota española de Gran Sol condenada al amarre forzoso desde ayer. La Secretaría de Pesca les deniega la opción de faenar aunque dispongan de derechos de capturas de otras especies. La esperanza de esos armadores para evitar «unha catástrofe que pode pechar empresas» es que la UE amplíe los topes de merluza. España e Irlanda han pedido unas 14.000 toneladas más que las 55.000 asignadas para todo este año. Francia se opone, pese a que la propia UE, ante la abundancia de merluza, propone aumentar la cuota del 2014 un 49 %, hasta casi 82.000 toneladas. Armadores de A Mariña lucense apelan a la Xunta y al Estado. Advierten de que los damnificados no serán solo los dueños de los barcos y sus tripulantes obligados a parar. Ellos rondarían los 400, a razón de entre 10 y 12 por pesquero. Las cerca de 1.500 toneladas que podría pescar la flota española son bastante menos que las que suelen comercializarse en el último trimestre del año. Si la Comisión Europea no autoriza más capturas de merluza, pronostican «regulacións de emprego» en lonjas, comercializadores, transportistas y proveedores de la flota. «Poucos resistirían 75 días sen ingresos», lamentan.

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