El BCE duda de que España cumpla el objetivo de déficit y la insta a seguir con las reformas


Bruselas / Colpisa

El próximo día 23, la troika, los hombres de negro de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, regresarán a España para realizar el enésimo examen sobre la situación de las cuentas del país. Porque aunque el optimismo se haya adueñado del discurso estatal y comunitario, la realidad dice que la estrecha vigilancia que sufre España como contraprestación de los 41.000 millones de euros recibidos no ha variado.

Las dudas, aunque menores, no se han despejado. Así se encargó de recordarlo ayer el BCE, que en su boletín de septiembre asegura no estar seguro de que el Gobierno de Mariano Rajoy sea capaz de cumplir con el déficit ya de por sí flexibilizado pese a las previsiones iniciales de la Comisión. Por ello, la institución que dirige Mario Draghi instó a España a seguir con la «agenda reformista» y ligó la caída de la prima de riesgo a cierta «estabilización de la actividad económica». Respecto al desempleo, gran lacra del país, se estima que permanezca sin cambios a corto plazo y constata que sus empresas y familias siguen sufriendo la sequía crediticia.

El BCE advierte de que «está previsto que los efectos de una serie de medidas de consolidación desaparezcan o se relajen en los últimos meses del año», de ahí que abogue por no levantar el pie del acelerador y no dejarse llevar por un exceso de confianza.

Que España logre contener su déficit público «dependerá de una fuerte recuperación de los ingresos tributarios en la segunda mitad del año». No obstante, el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, aseguró ayer que «no hay nada» que permita pensar que «no se cumplirá el objetivo fijado».

Unión bancaria

Por otra parte, el edificio de la llamada unión bancaria comenzó ayer a levantarse con el plácet legislativo para la creación del supervisor único bancario, instrumento clave para salir de la crisis que estará en manos del todopoderoso Banco Central Europeo. Y si alguien dudaba de la relevancia de lo debatido y acordado en el Europarlamento, escuchen la intervención en Estrasburgo del comisario comunitario de Mercado Interior, Michel Barnier: «Es el voto más importante para Europa desde la creación del euro». El nuevo supervisor, que se prevé esté operativo en el plazo máximo de un año, se encargará de la vigilancia directa de las entidades cuyos activos superen los 30.000 millones o el 20 % del PIB del país de residencia, y de aquellos que hayan recibido fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). En total, en torno a 130 entidades de las 6.000 de la eurozona. Según los cálculos del Ejecutivo de Rajoy, el 95 % de la banca española quedará bajo control del guardián del euro.

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