Pescanova multiplicó por mil los precios en ventas ficticias

El 80 % de las operaciones del 2012 se simularon para obtener liquidez


madrid / la voz

¿Qué diferencia las cajas de cinco kilos de filetes de merluza que Pescanova vendía el año pasado a unos clientes a 3,10 euros y a otros a 42,32; es decir, un 1.264,68 % más caros? La respuesta es nada en absoluto. Salvo las siglas RCM, correspondientes a Red Comercial Mayor, y que en la contabilidad de la pesquera identifican en este caso que la merluza facturada a precio de langosta forma parte del listado de transacciones ficticias realizadas entre la matriz y sociedades instrumentales, usadas para conseguir liquidez.

Estas más que llamativas diferencias de precio forman parte de la documentación que KPMG incluyó en su informe forense sobre la empresa y en el que abunda el documento concursal presentado esta semana en el Juzgado Mercantil de Pontevedra por Deloitte, ya que constata que el 80 % de las ventas realizadas durante el pasado año fueron ficticias, hechas a sociedades instrumentales para obtener liquidez. Es decir, que en el año 2012 Pescanova no ingresó por ventas más de 700 millones de euros sino 138, ya que 564 eran simplemente aire. Y lo mismo ocurrió en el 2011, en el que la administración concursal cifra en el 77 % del total las transacciones simuladas, por lo que los 625 millones contabilizados por ventas eran en realidad solo algo más de 142.

En el informe forense de KPMG -en el que se basa el de la administración concursal- los investigadores señalaban además que «los precios de estos productos [RCM] de forma unitaria son notablemente superiores al de los clientes reales, sin que realmente exista una salida real de productos de los almacenes de Pescanova».

Las transacciones se realizaban con catorce sociedades pantalla -Efialtes, El Gran Sol de Altura, Pescados Jorfras, Templeton Fish, Ventres Fish, Sieg Vigo, Pescaeje Sur, Pescagalicia Noroeste, Pontepesca, Mar de Arenco, Caladeros del Norte, Intermega Pesca, World Frost y Seafrizen- y otras dos más, Buena Pesca 97 y Pescatrade, que también tienen actividad comercial real. La operativa era sencilla y consistía en simular ventas, emitiendo las correspondientes facturas ficticias para descontarlas en las líneas de crédito que a tal efecto Pescanova tenía abiertas en diversas entidades bancarias.

Eso le permitía disponer de liquidez entre noventa y cien días, antes de que la empresa pantalla pagara la factura al banco con el dinero que la matriz previamente le había transferido a tal efecto.

Por la vía de facturar ventas irreales a precios igualmente difíciles de creer, la multinacional consiguió circulante por importe próximo a 2.400 millones de euros.

Ventas que «llaman la atención»

A la merluza un 1.264 % más cara se suman un buen número de productos, entre los que destacan los calamares patagónicos con un 565 % sobreprecio (de 4,27 a 28,45 euros), los gambones con un 438 % (la caja se cobraba a 37,69 euros frente a los 7 euros de la venta real) o las colas de langostino banana con un 384 % (de 7,11 euros a 34,42).

El informe forense recogía además varios correos electrónicos intercambiados entre los directivos encargados de desarrollar la citada trama -el sistema no solo lo usó la matriz sino también otras filiales, como Pescafina, Frivipesca Chapela, Frinova y Bajamar Séptima-, en los que se muestra la preocupación porque los precios «están tocados», «se van a niveles muy altos» y «llaman mucho la atención».

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