El posible ataque a Siria reaviva viejos temores en las Bolsas

Carlos Suárez Moraleda

ECONOMÍA

La amenaza de un conflicto bélico añade tensión a unos mercados que ya estaban inquietos por la inestabilidad de Italia y por el inicio de la retirada de los estímulos económicos de la Reserva Federal estadounidense

01 sep 2013 . Actualizado a las 17:33 h.

Dejamos atrás una semana de claro dominio vendedor en los parqués bursátiles. La incertidumbre derivada de un posible ataque de Estados Unidos contra Siria ha llevado a los inversores a replegar velas y a optar por la toma de beneficios. En este escenario, en el que se teme que el repunte del precio del petróleo pase factura a la incipiente recuperación económica, el Ibex 35 cerró el viernes en los 8.290 puntos, tras dejarse un 4,56 % en el acumulado de las cinco sesiones, un 1 % más en comparación a las pérdidas registradas por la media del resto de selectivos del Viejo Continente.

Técnicamente, aunque es de esperar que el sesgo bajista se mantenga a corto plazo, los analistas de Bolsamania.com consideran que «el fin de la fase correctiva actual podría no estar muy lejos». En el caso del índice español, señalan que los recortes podrían prolongarse hasta la cota de los 8.000 puntos.

La amenaza de un conflicto bélico ha añadido tensión a unas Bolsas que ya estaban preocupadas por la inestabilidad del Gobierno de Italia y por el posible comienzo, antes del final de año, de la retirada de estímulos de la Reserva Federal. En este sentido, José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, comenta que «el problema de fondo es que, siendo una situación complicada de analizar y de anticipar sus consecuencias, la cuestión geopolítica se ha convertido (o puede hacerlo) en un detonante para que otros factores de riesgo, que han sido infravalorados en el pasado, vuelvan a resurgir». Entre otros, Campuzano señala el cambio de presidencia de la Fed, la necesidad de un acuerdo político para fijar el presupuesto y el techo de deuda en Estados Unidos, la precaria situación de Grecia o Portugal o la ralentización del crecimiento en las economías emergentes.