Fernández de Sousa adelanta a mañana el consejo del día 31

José María Pérez-Carasa sustituirá en el consejo al dimisionario Jesús García

Fernández de Sousa (centro), en una imagen tomada en mayo pasado en Madrid.
Fernández de Sousa (centro), en una imagen tomada en mayo pasado en Madrid.

madrid / la voz

El consejo de administración que iba a celebrarse el día 31 de este mes en la sede central de Pescanova en Chapela (Vigo), será mañana. Así lo confirmaron ayer varias fuentes, que señalaron también que se mantendrá el orden del día previsto, que incluye, entre otros asuntos, el nombramiento de «nuevos cargos» en el consejo que ocuparán las vacantes dejadas por las dimisiones de Antonio Basagoiti y Jesús García en abril, poco después de estallar el escándalo.

De hecho, a última hora de ayer se comunicó a la CNMV la designación de José María Pérez-Carasa como consejero en representación de la Sociedad Gallega de Importación de Carbones S.A. (GICSA), controlada en un 100 % por Manuel Fernández de Sousa, presidente de Pescanova. De este modo, eleva a siete el número de consejeros que le son fieles, frente a los cuatro críticos. Aunque numéricamente mantenía la mayoría, varias fuentes consultadas señalan que el nombramiento de representante por GICSA podría responder al temor de Fernández de Sousa a ser inhabilitado por la CNMV o por el juez Ruz, o que incluso alguno de sus incondicionales dejara de serlo, a la luz de las conclusiones del informe forense realizado por KPMG, de modo que así dejaría blindado el consejo.

Por otra parte, el motivo del adelanto es que todos los consejeros tienen ya copia de la citada investigación sobre la situación de la compañía, ya que el administrador concursal de la misma, Deloitte, los reunió en Madrid el pasado jueves para informarles de ella y de la evolución del concurso. Por eso carecía de sentido mantener el consejo para dentro de dos semanas. También está previsto que Deloitte informe a quién escogerá para hacer el plan de negocio.

En cualquier caso, el encuentro se prevé tenso, pues la conclusiones del documento de KPMG ponen al descubierto una trama deliberadamente urdida y desarrollada por Fernández de Sousa, con el apoyo de cinco directivos, para ocultar la deuda real y conseguir financiación y liquidez a corto plazo.

El informe forense arroja un resultado de 3.281 millones de deuda financiera a 31 de diciembre del 2012, así como un patrimonio neto negativo, es decir, un agujero de casi mil millones de euros frente a los beneficios declarados. Las pérdidas ocultas obligaron a KPMG a reformular las cuentas de la sociedad, como se recoge en el cuadro superior: 1.016 millones del 2010 al 2012 y otros 436,79 antes del 2010, lo que suma casi 1.500 millones.

Por otra parte, los abogados de Fernández de Sousa presentaron ayer un escrito de respuesta a la querella de Luxempart (tercer accionista) en el que dicen al fondo de inversión que cometió un «error» al invertir en Pescanova, y responsabilizan de ello al auditor BDO, a analistas internacionales y a la CNMV por no haber detectado y haber validado la información financiera remitida por la firma.

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