La escasez convierte a la humilde sardina en un semilujo veraniego

A unos 7 euros el kilo, sale más cara que el bonito del norte o la merluza

En algunas pescaderías de Viveiro y Barbanza, el precio de la sardina superó al del bonito.
En algunas pescaderías de Viveiro y Barbanza, el precio de la sardina superó al del bonito.
A.G.
viveiro / la voz

Excepto en las vísperas de San Juan, la sardina siempre ha sido considerada uno de los pescados humildes. Precios asequibles la ponían al alcance de la mayoría, como una excelente opción para consumir pescado azul fresco. Por la escasez de capturas, la implacable ley de la oferta y la demanda ha convertido a la sardina en uno de los semilujos veraniegos del 2013. Ayer, como otros días de esta semana, en pescaderías de A Mariña y de Barbanza rondaba los 7 euros el kilo. Más cara que el bonito del norte, que podía encontrarse entre 5 y 6 euros, entero; y que la merluza, que oscilaba entre 4 y 6 euros el kilo.

Comprar bonito o merluza frescos puede salir más barato que la sardina, pero depende de cómo sean las piezas del túnido y del pescado blanco. Las de mayor calidad y frescura cotizan más alto, pero en una franja similar a la de la sardina. Si con bonito y merluza los consumidores tienen alternativas de precios, con la sardina no. O la cojen o la dejan, porque las variaciones suelen ser mínimas.

La confirmación estadística

Aunque las de este año todavía no son definitivas, estadísticas de pescadegalicia.com confirman lo que perciben los consumidores en las plazas y los pescadores en el mar.

En el último mes y medio, en las lonjas de toda Galicia se subastaron unos 600.000 kilos de sardina, menos de la mitad que en el mismo período del año pasado, una tercera parte que en el 2011 y una cuarta parte que hace diez años. Tanta escasez se ha traducido en un espectacular incremento de las cotizaciones: en el 2003 se pagaba en las lonjas gallegas a una media de 0,85 euros el kilo, la mitad que en el 2011, la tercera parte que el año pasado y la quinta parte que los 4,04 euros actuales.

Del mismo modo que en el imaginario colectivo se asocia la sardina a un pescado humilde, con la merluza fresca ocurría lo contrario. Apreciado pescado blanco, no hace demasiados años que se reservaba para las ocaciones o para alimentar a personas delicadas de salud. Su evolución ha sido inversa a la de la sardina. Diez años atrás, entre el 1 de junio y el 13 de julio del 2003, en las lonjas gallegas se cotizaba un promedio de 4,11 euros, con unos desembarcos de 1.710.000 kilos. En ese mismo período de este año, con un volumen similar de ventas, su precio medio en Galicia se queda en 3,93 euros, pese a que los costes de explotación se han multiplicado en esa década.

Semejante ha sido lo ocurrido con el bonito del norte fresco. Diez años atrás, en el primer mes de la costera, en las lonjas gallegas se subastaron unos 224.000 kilos, que se pagaron a un promedio de 5,98 euros el kilo. En el mismo período de este año, con unos desembarcos que casi doblan a los del 2003, el precio medio ha caído dos euros por kilo, quedándose en 3,93 euros. Eso pese a que el combustible, uno de los principales gastos de explotación de los boniteros, se ha multiplicado.

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