«O que fixo os precintos para as nasas non ten idea do que é o mar»

Profesionales de A Mariña dicen que las bridas son frágiles y caerán


viveiro / la voz

Mientras algunas cofradías coruñesas y pontevedresas ni siquiera se han molestado en pedirlos, pósitos de A Mariña lucense han recogido los precintos de plástico blanco con los que deberán identificar todas y cada una de las nasas del pulpo. Solo podrán largarlas con esas etiquetas numeradas, porque las artes que carezcan de identificación podrán ser consideradas ilegales y, por tanto, decomisadas. Aparte del trabajo de colocarlas, siguiendo su numeración correlativa, a los naseiros mariñanos les preocupa la fragilidad «dunhas bridas que pouco máis grosas son ca un fío e caen case soas, cun lixeiro tirón».

Enojado por «un calvario que non sirve para nada», Vicente Vázquez, naseiro de San Cibrao, se pregunta, socarrón: «¿Quen fixo estas bridas pensou que eran para pescar no Caribe? Non ten nin idea do qué o mar». Enfaenado, mientras coloca una a una en el esqueleto metálico de las nasas, tira de una para demostrar «con que facilidade rompen». Con toda su experiencia como marinero, pronostica que en una costa como la de A Mariña «non durarán dous días; se non rompen ao rozar unhas nasas contra outras, perderanse no fondo, batendo contra as pedras». Tira otra vez de ironía en un nuevo mensaje a la Consellería do Mar: «Ao mellor pretenden que baixemos ao fondo do mar, para pousar as nasas con todos os coidados e para vixiar que non rachen os precintos».

Control

«O mundo ó revés, isto é un sinsentido; non ten nin pés nin cabeza», proclama Vicente Vázquez. Dicho eso, deja claro que él, como la mayoría de los naseiros de A Mariña, están «a favor do control do número de nasas, porque haberá quen se pase, pero ese problema non é exclusivo do polbo».

Aceptar más vigilancia en la pesca del pulpo no equivale a estar conforme con el sistema elegido. Aparte de la fragilidad de las bridas, identificar cada nasa con las etiquetas numeradas correlativamente supone que, en caso de perder una, «teremos que pedir á confraría outra brida, con outro número, porque sen esas tarxetas, pódennos levar as nasas, pensando que son ilegais». Como quejarse sin ofrecer alternativas no va con Vázquez ni con otros naseiros de A Mariña, sugiere cambiar el sistema de control. En lugar de colocar una etiqueta en cada nasa, cree que bastaría con identificar la boya que utilizan para señalizarlas, marcando el número de nasas.

Alrededor de las dos de la tarde de ayer, Vicente Vázquez seguía colocando tarjetas plásticas en sus nasas. A partir del lunes, cuando recojan el primer lance en la reapertura de la veda, comprobarán si sus pronósticos confirman que esos «fíos brancos resisten pouco».

Mar ha repartido 122.575 etiquetas entre los 462 barcos que las han pedido

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