El primer bonito de la costera rebasa los diez euros en todas las lonjas

Los barcos se acercaron a puertos gallegos para evitar una borrasca


viveiro, a coruña / la voz

Tratando de evitar una borrasca que se les venía encima en el área atlántica donde faenaban, seis lanchas vascas vendieron ayer en la lonja mariñana de Burela 15.700 kilos de bonito. Las piezas más sobresalientes se pagaron a un máximo de 10,80 euros el kilo, 35 céntimos más que en la primera venta del 2012 y 45 más que en la del 2011. La cotización máxima en la rula burelense ha sido idéntica a la alcanzada el pasado jueves en la vecina de Celeiro, donde se comercializaron 945 kilos de un volantero de Cedeira que tuvo que anticipar su regreso.

También en A Coruña debutó el Thunnus alalunga. Llegó a la lonja del Muro de la mano de tres barcos de A Guarda y uno de Ribeira, que dejaron en la sala de subastas alrededor de 8.000 kilos de la especie. Los más preciados se pararon a 10,50 euros y los que menos, a 6. Con todo, la media fue de 7 euros.

En Burela, esos precios máximos distan mucho de los 14,80 euros por kilo de los primeros bonitos del 2010; de los 14,50 del 2009; de los 12,50 del 2008; o de los 13,90 del 2007. Los 10,80 de este año los contextualiza Miguel Neira, gerente de Armadores de Burela, gestora de la lonja referente del bonito en Galicia y en el Cantábrico. Máximos y mínimos importan, pero los pescadores miden los precios por la media de todas sus capturas. Neira detalla que en la rula burelense se situó ayer en 7,40 euros por kilo, 33 céntimos menos que el promedio del año pasado. Para las estadísticas y para quienes comercian al por menor, el precio mínimo de ayer en Burela fueron 6,35 euros el kilo; eso para las piezas de más de cinco kilos de peso, porque para las de menor tamaño, conocidas como monos, se quedó en 4,95 euros y tocó techo en 5,30 euros.

A partir de ahora, la frecuencia de las descargas de bonito irá aumentando. Cuentan que en alta mar siguen sin aparecer los bancos de ese túnido; entre otras razones, porque la temperatura del agua en superficie sigue siendo baja.

Pesquería artesanal

Todos y cada uno de los bonitos que salen de la lonja de Burela están identificados con una etiqueta verde. El distintivo garantiza que han sido capturados uno a uno, con anzuelo, en una pesquería artesanal en la que preocupa la competencia de flotas más industriales.

Como en las últimas costeras, los marineros españoles temen a arrastreros pelágicos de Irlanda. Se valen de sus conocimientos y pericia, y los utilizan como rastreadores. En cuanto los españoles localizan un banco, aprovechan que de noche descansan y lo rodean con sus redes. Al amanecer, los españoles descubren que se han valido de su esfuerzo y su gasto en combustible buscando bonito.

Nada se ha dicho este año del apoyo logístico a los boniteros en alta mar. Alegando que los buques que fletaba la Xunta también beneficiaban a pesqueros de otras comunidades, el Gobierno gallego la suprimió el año pasado. Pretendía que asumiesen parte del gasto las autonomías cantábricas con barcos en la costera y ninguna contestó. Lo que sí parece confirmado es que este año se repetirá la campaña promocional Faino bonito, de Mar.

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