La costera del bonito arranca en Burela con un barco de Gran Sol

El pescado escasea, y la flota teme que pelágicos irlandeses copen las capturas

Tripulantes del «Pixuetinas», ayer en Burela, antes de zarpar, despidiéndose de sus parientes.
Tripulantes del «Pixuetinas», ayer en Burela, antes de zarpar, despidiéndose de sus parientes.

viveiro / la voz

El pincheiro de Gran Sol Pixuetinas zarpó ayer del puerto lucense de Burela en pos del bonito del norte. Abrió una costera que suele prolongarse hasta octubre. Por otros barcos que llevan días en el mar, saben que los bancos de bonito aún no han aparecido; entre otras razones, porque la temperatura del agua en superficie aún es demasiado baja para esos peces migradores.

El Pixuetinas deja temporalmente la merluza de Gran Sol «casi obligado, por la escasas cuotas», explica Ladislao Menéndez, el armador. Pescar bonito le permite reducir la tripulación de 15 a 10 hombres y ahorrarse la carnada, pero aumenta el gasto de combustible. Aunque su barco tiene base en Avilés, opera siempre en Burela.

Como gerente de una de las principales lonjas boniteras españolas, Miguel Neira, de Armadores de Burela, se hace eco de una de las «preocupacións» de armadores y tripulantes. Desde hace un par de años, arrastreros pelágicos con bandera de Irlanda aprovechan trabajo y conocimientos de la flota española. La siguen a distancia, hasta que localiza los bancos de bonito. De noche, mientras los españoles descansan, rodean los cardúmenes de túnidos con sus redes y los capturan. Al amanecer, cuando los buques artesanales del Cantábrico quieren pescarlos con anzuelo, uno a uno, descubren que los irlandeses los han capturado. Eso los obliga a iniciar otro rastreo, con el consiguiente consumo de combustible y de tiempo sin pescar.

Capturar bonito requiere horas de navegación, hasta encontrar los bancos. El precio del gasoil es otra de las «incertidumbres» que le transmiten a Miguel Neira quienes estos días se preparan para la costera. Ahora el litro está a 63 céntimos, como el año pasado al comienzo de la campaña, pero no descartan que se repita una subida como la de agosto del 2012, cuando llegó a 72 céntimos el litro.

Como esas pesquerías estacionales «son moi cambiantes en capturas», Miguel Neira se remite al balance de la pasada, cuando en Burela se descargaron 1.532 toneladas, por las que se facturaron 6,38 millones de euros, con un precio medio por kilo de 4,17 euros. Repetir esas cifras sería «aceptable».

Con apoyo de la Consellería do Mar, la flota gallega mantiene su apuesta por la diferenciación. Todos y cada uno de los bonitos que se vendan en Burela saldrán identificados con una etiqueta verde, parte de la campaña promocional Faite bonito.

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