El desempleo de larga duración creció en Galicia un 45,7 % en un año

Mario Beramendi Álvarez
mario beramendi SANTIAGO / LA VOZ

ECONOMÍA

Más de un millón de parados ya llevan 3 o más años sin trabajo. CC.OO. recuerda que la gente que lleva mucho tiempo excluida es ya la mayoría

23 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El prolongado recorrido de la grave recesión económica que sacude España, iniciada hace ya seis años, está causando estragos en el mercado laboral. El número de desempleados de muy larga duración, es decir, aquellos que perdieron su empleo hace tres o más años, roza máximos históricos. Según datos hechos públicos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), relativos a la submuestra de la encuesta de población activa, España cerró el 2012 con 1.047. 300 desempleados que habían trabajado por última vez tres o más años antes. Un dato que supone un incremento interanual del 48 % y que evidencia un drama: quien cae al pozo del desempleo tiene muy difícil salida.

Los datos de Galicia muestran una subida relativa algo más baja en el 2012 respecto al ejercicio anterior: un 45,7 %. La comunidad terminó el 2012 con 50.000 parados de muy larga duración, una cifra que a finales del 2011 estaba en 34.300. Unos datos que reflejan el colapso de muchos sectores. Hasta antes de la recesión económica, el desempleo de algunas actividades era compensado por otras, circunstancia que no se produce ahora. Sectores que podrían absorber desempleados del crac de la construcción, como es el caso de la hostelería y de algunas ramas de los servicios, se encuentran totalmente estancados, lo que impide la recolocación de desempleados. A esto se suma una desventaja particular del mercado de trabajo en España. Gran parte del capital humano que participó en los años de gloria del ladrillo eran jóvenes que habían abandonado su formación seducidos por un salario mayor. Condenados ahora al desempleo, tienen una muy difícil recolocación.

Esto explicaría también que el fenómeno del paro de larga duración haya dejado de ser un problema circunscrito a un trabajador de entre 40 y 50 años proviniente de un sector en crisis. El perfil esta cada vez más definido por jóvenes.