La desinversión en el monte gallego pone en riesgo cinco mil empleos

Galicia infrautiliza un tercio de su superficie forestal para generar riqueza industrial


santiago / la voz

La grave crisis económica que azota Galicia parece ocultar alguna de sus grandes fortalezas para cambiar de rumbo. La comunidad se sitúa entre las regiones europeas que más infrautilizan sus recursos forestales. Hasta un tercio de su superficie es improductiva para las industrias de un sector, el de la madera, que genera el 3,5 % del PIB de la comunidad y del que dependen 70.000 puestos de trabajo: 20.000 directos y 50.000 indirectos. Confemadera, la asociación que agrupa a las empresas, advierte de que, de continuar el actual escenario de falta de inversión pública y privada, en los montes gallegos se podrían perder unos 5.000 puestos directos en menos de diez años.

La falta de producción forestal, consecuencia de una estructura minifundista de la propiedad que hace poco rentable cortar madera a pequeña escala, está condicionando la viabilidad futura de las industrias. Tanto en la primera transformación (como es el caso de la pasta y el tablero, con Ence y Finsa como exponentes) como en la segunda, caso del mueble.

Ana Oróns, secretaria general de Confemadera Hábitat Galicia, recuerda que mientras potencias forestales como China, Estados Unidos, Finlandia o Alemania apuestan decididamente desde hace tiempo por potenciar la producción forestal, desarrollar una gestión sostenible y aumentar su productividad con madera de mayor calidad, «Galicia va a contracorriente».

Esto hace que la comunidad sea una región forestal muy escasamente aprovechada. Hasta un 30 % del monte está infrautilizado, es decir, es improductivo. Fernando González Laxe, ex presidente de la Xunta y economista, recuerda que ese porcentaje es mucho más bajo en otros países, como el caso de Finlandia (12 %), Austria (14 %), Suecia (18 %) o Estados Unidos (21 %). Según la Asociación Nacional de Viveros Forestales de Galicia, solo durante en los últimos cuatro años se han dejado de plantar 8.500 hectáreas por falta de inversión pública. Y el último inventario forestal señala que la superficie arbolada se mantiene invariable en el último quinquenio.

Pese a todo esto, el sector forestal juega un papel fundamental en la economía gallega. El monte sigue siendo un recurso económico valioso para muchas familias, que solo durante el pasado 2012, por ejemplo, percibieron 250 millones por las ventas de madera efectuadas por 54.200 propietarios, el equivalente al 7 % del total de hogares que existen en la comunidad.

En el plano industrial, pese a la gravedad de la crisis, las firmas transformadoras están aguantando el empleo. La empresas madereras facturaron el pasado año 1.625 millones de euros, solo un 4,5 % menos que en el 2011. La demanda de los mercados internacionales ha resultado determinante para mantener la actividad. En el ránking de exportaciones por comunidades autónomas (sumando madera, mueble y pasta) Galicia asciende y se ha situado como segunda, por detrás de Cataluña, con un volumen de 688 millones de euros, creciendo un 2,2 %.

El peso exportador tiene una lectura menos positiva y que evidencia que Galicia no ha sabido cerrar la cadena de valor de la madera. Produce pasta, pero no papel. Y produce tablero, pero no tantos muebles. Gran parte de la madera aserrada en la comunidad tiene su transformación industrial en el exterior.

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