Catalunya Banc, la última china en el zapato del FROB

El fondo de rescate prepara el relevo inminente de la cúpula de la entidad a la espera de iniciar una fuerte reestructuración


redacción / la voz

El último (por ahora) problema de la reestructuración financiera se llama Catalunya Banc. El FROB, el fondo de rescate bancario, está preparando un relevo en la cúpula de la entidad con el objetivo de dar un giro relevante a la gestión de un banco que confió todo su futuro a una sola carta, su subasta. Su venta fracasó por dos veces, en el 2012 y en el 2013, por la falta de interés de otras entidades, al no contar con ayudas para su adquisición. El Estado se ha visto así con una entidad de tamaño medio (es algo mayor que Novagalicia) con la que no contaba, que ha recibido más de 12.000 millones en ayudas, que ha perdido otro tanto en el 2012, con unos márgenes de negocio muy justos, y un patrimonio neto de apenas 623 millones de euros (la mitad que Novagalicia, pese a recibir más auxilio público).

A todo esto se suma que, al contrario de lo realizado por otras entidades, en Catalunya Banc, desde sus tiempos de caja de ahorros, no ha habido apenas reestructuración de personal y oficinas, o venta de activos estratégicos, con la única excepción de su porcentaje en Repsol. Es la única entre las antiguas cajas que no ha cambiado su cúpula directiva, con Adolf Todó a la cabeza, uno de los directivos mejor pagados de las antiguas cajas: percibía 1,5 millones de euros hasta que el Gobierno marcó en 300.000 euros el salario máximo anual para las nacionalizadas.

El relevo de Todó parece seguro, aunque en el FROB sostienen que esa posibilidad «está en estudio». Su sucesor podría ser Carlos Plá, catalán procedente de Caja Sur (del grupo vasco Kutxabank), según ha publicado La Vanguardia. El sustituto tendrá una encomienda importante y dura: la reestructuración de plantilla y cierre de oficinas. El plan aprobado por Bruselas para esta entidad exige su vuelta al territorio natural, Cataluña, cerrando o vendiendo todo su negocio fuera. En Galicia cuenta con 7 sucursales, y unos 36 empleados. Todo con el objetivo de hacer rentable el banco para su posterior venta.

Su reestructuración es la principal tarea pendiente. Precisamente las tareas que ya ha ejecutado Novagalicia: ha aprobado cuatro ERE, ha cerrado decenas de oficinas, ha vendido buena parte de su cartera industrial y tiene en ese proceso Evo y varias divisiones... Su cúpula cambió con la conversión de caja en banco (entonces entró José María Castellano), y el FROB desmintió ayer cualquier posible relevo, señal de confianza.

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