Bruselas fuerza a las cajas y a sus bancos a priorizar su zona de origen

Rubén Santamarta Vicente
rubén santamarta REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

De Guindos defendió la nueva ley de cajas como un instrumento para la despolitización de esas entidades.
De Guindos defendió la nueva ley de cajas como un instrumento para la despolitización de esas entidades. juan medina < / span>reuters< / span>

Permite que las autonomías controlen las fundaciones en que se convertirán esas entidades

04 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Elena Salgado le dio la estocada a las cajas, forzando su conversión en bancos; y ayer otro ministro de Economía, Luis de Guindos, terminó por poner la puntilla. A instancias de Bruselas, eso sí, que es la que determina todo lo que tiene que hacer la banca en España, tras inyectar más de 40.000 millones en el sistema financiero.

La última vuelta de tuerca es una nueva ley estatal de cajas que no tendrá impacto en Galicia: NCG es ya un banco, y su antigua caja, Novacaixagalicia, no cuenta ya con negocio financiero alguno, ni participación en su banco. Y cajas puras, como tales, sin banco, solo quedan dos, diminutas: Ontinyent y Pollensa. ¿Y a quién afecta además? A las cajas que controlan bancos, un grupo con un fuerte peso en el sector: Ibercaja (de Aragón), Unicaja (de Málaga), Kutxabank (del País Vasco), Liberbank (de Asturias) y, sobre todo, la potente La Caixa. Todas tienen el 100 % de sus bancos, salvo la catalana, que cuenta con el 73?% de Caixabank (el resto está en bolsa). La nueva norma -aún un anteproyecto- tiene aspectos que disgustan bastante a estas entidades, como admitió ayer la patronal de cajas, la CECA. Desaparece así formalmente este modelo financiero.

De entrada, todas estas entidades han de convertirse en fundaciones, y reducir progresivamente su peso en el banco que controlan. El ministro de Economía evitó poner plazo a esa reducción de participación. Tampoco puso fecha a otra decisión controvertida: esas cajas, futuras fundaciones, han de vender sus participaciones industriales.

Hay más cambios de calado. Las cajas no podrán acudir a ampliaciones de capital de su banco. También tendrán que constituir un fondo de reserva para hacer frente a posibles necesidades de su entidad participada. Y obligará a que en los consejos de las fundaciones haya una mayor presencia de impositores (clientes), en detrimento de políticos, que han de desaparecer. Al aumentar el peso de los clientes, consecuentemente se va a producir otro efecto: un mayor control por parte de los territorios de origen de esas entidades. Porque habrá más representación en las cúpulas de las zonas de origen de las entidades. Y esas fundaciones estarán tuteladas desde las comunidades autónomas. Ahí han ganado el pulso estas frente al Estado. Novacaixagalicia se controlará desde Santiago, y esto no es algo menor.

En cierto modo, se va hacia un modelo que le gusta a Bruselas: un retorno a la actividad de las antiguas cajas a sus lugares de origen, después de constatar que la expansión a otras comunidades les generó bastantes disgustos. Todo apunta a ese sentido, al que camina ya NCG.

Esas fundaciones bancarias tendrán su propio consejo y su asamblea anual. Pero aquel que sea miembro de estos organismos no podrá sentarse, a la vez, en el consejo del banco. ¿Consecuencias? Isidro Fainé tendrá que dejar o la presidencia de Caixabank (el banco) o la presidencia de La Caixa (la caja, la matriz). Lo mismo su número dos, Juan María Nin. Como Fainé preside a la vez la CECA se entiende el cabreo de esa patronal. Es probable que opten por el banco.