Banca y grandes empresas se rebelan contra Rajoy por la crisis

El presidente enfría la posibilidad de un pacto de Estado para sacar a España del atolladero


redacción / la voz

Año y medio después de llegar al sillón de la Moncloa, en medio de un clima social cada vez más alterado, Rajoy parece vivir su momento más duro como presidente. Con más de seis millones de parados y el comodín de la herencia de Zapatero con menos aire, el presidente del Gobierno afronta una situación nueva. Sectores que habían bendecido su estrategia, expresa o tácitamente, empiezan a rebelarse. El plan de medidas anunciado el pasado viernes, con nuevas subidas de impuestos, justo después de conocerse el dramático dato de la EPA, ha sido el detonante para que voces de la banca y las grandes empresas empiecen, por vez primera, a cuestionar el rumbo de Rajoy. Casi al mismo tiempo que el presidente español pedía paciencia y anunciaba que se seguiría por la misma senda, sin cambio alguno en los ministerios clave, la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, calificaba las medidas como jarro de agua fría. «Mientras se sigan incrementando los impuestos y no se acometa el sobredimensionamiento de las Administraciones será difícil que la economía despegue», decía.

¿Camino contrario?

Pero no fue la única voz crítica del sector financiero. Amado Franco, presidente de Ibercaja y vicepresidente de la CECA, hacía una enmienda a la totalidad a la estrategia de Rajoy. «El programa de estabilidad anunciado el viernes por el Gobierno no arroja confianza sino todo lo contrario; si hay desconfianza el inversor no invierte, si hay desconfianza el consumidor no consume: se están haciendo las cosas al revés», aseguraba en una entrevista radiofónica.

Rajoy intervino ayer ante la asamblea del Instituto de Empresa Familiar (IEF), donde hizo una defensa de su estrategia. Y sentado a escasos metros, José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona y del IEF, se mostraba crítico. «Hay miedo a invertir», le dijo al jefe del Ejecutivo. Entrecanales pidió un nuevo marco fiscal, medidas que favorezcan la creación de empresas y estimulen la inversión productiva y, sobre todo, que la lucha contra el déficit no siga mermando la inversión en infraestructuras. El presidente de Acciona hablaba como la voz autorizada del IEF, que representa a empresas como Mercadona, Pascual, Barceló o Puig, cuyos presidentes estaban también en el acto.

Atajar el paro

Mientras desde la banca y las grandes empresas surgen ya voces que cuestionan la estrategia, desde los sindicatos se insiste en la necesidad de priorizar el problema del paro frente al déficit. Cándido Méndez, secretario general de UGT, alertaba del riesgo de un estallido social. E Ignacio Fernández Toxo, líder de Comisiones Obreras, emplazaba a Rajoy a «coger el toro por los cuernos» para que el Gobierno lidere un gran pacto en España en favor del empleo.

Pacto de Estado

Pero el presidente no parece estar por la labor. Reconoció Rajoy estar «profundamente insatisfecho» con las cifras de paro y de crecimiento. Pese a ello, y parapetado tras la mayoría parlamentaria del PP, no está dispuesto a hacer grandes concesiones en materia de política económica. El presidente del Gobierno defendió que él mantiene la «mano tendida» al PSOE para alcanzar un pacto de Estado que permita sacar a España de la crisis, pero auguró pocas posibilidades de cerrar cualquier negociación con Alfredo Pérez Rubalcaba, al que juzgó incapaz de asumir medidas impopulares.

«No nos han aprobado ninguna reforma estructural, al contrario, nos están pidiendo que las cambiemos», afeó Rajoy a los socialistas, a los que emplazó a dar un primer paso para demostrar su sincera voluntad de llegar a entendimientos. «Vamos a ver si es posible que haya un acuerdo para la sostenibilidad del sistema de pensiones», indicó.

El planteamiento, que no es ni mucho menos nuevo, provocó un agrio reproche del principal cargo institucional del PSOE, el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán. «El Gobierno lo que pretende es que hagamos contratos de adhesión», dijo Griñán. «Yo lo que propongo es una mesa de diálogo de partidos políticos y de agentes sociales; ni siquiera estoy hablando de llegar necesariamente a acuerdos, hablo de diálogo», insistió el presidente andaluz.

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