El sector TIC contradice la férrea doctrina de la austeridad

El peso inversor del gasto público contribuye a que sea de las pocas actividades que mantienen el empleo desde el inicio de la recesión


Santiago / La Voz

El sector tecnológico gallego cerró el 2012 con un promedio de 15.473 afiliaciones a la Seguridad Social, un dato que representa el 1,6 % de la población ocupada gallega, pero del que se desprende otra lectura. La cifra de cotizantes se mantiene invariable desde el año 2009, a pesar del considerable deterioro que ha sufrido la economía desde entonces. Otro tanto puede decirse del número de empresas: a finales del 2012 se contabilizaban un total de 1.976 compañías gallegas del sector de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), lo que supone un crecimiento del 4,2 % en relación al 2011.

La primera pregunta

Antes estos datos surge una primera duda que plantea qué es lo que explica el comportamiento diferencial de este sector respecto a otros. Y la principal respuesta se halla en que se trata de un ámbito en el que se ha mantenido un constante esfuerzo inversor en gasto público. Algo que reafirma lo que muchos economistas plantean en estos tiempos de crisis. Cuando la depresión económica mantiene inactiva la demanda privada, los estímulos del sector público son determinantes para impulsar el crecimiento e invertir la tendencia.

El programa Axenda Dixital 2014.gal, promovido desde la Administración autonómica gallega, ha movilizado en inversiones 893 millones de euros entre los años 2009 y 2012, de los que 258 se corresponden con capital privado.

Preguntado sobre el efecto de las inversiones públicas en el sector, Antonio Rodríguez del Corral, presidente del Clúster TIC, se muestra claro. «Está ayudando mucho; el año pasado hubo el programa Interconecta con 75 millones de euros y el sector que más captó fueron las TIC», precisa.

Actualmente, más de 60 proveedores, algunos gallegos y otros foráneos con empleados en Galicia, trabajan directamente con la Administración autonómica en el desarrollo de proyectos tecnológicos para la modernización de servicios públicos en ámbitos como la justicia o la educación.

A esto se suman, además, las inversiones en infraestructuras de telecomunicación para el acceso a Internet, un plan en el que colaboran operadores como R y Telefónica, que, además de los empleos directos que tienen en la comunidad gallega, generan otros indirectos al contar con pequeñas firmas auxiliares, como distribuidores, instaladores, ingenierías y empresas de explotación y mantenimiento.

El impacto

Diversos estudios efectuados revelan que un euro de inversión pública en las TIC genera otros tres de inversión privada. Este sector explica casi un 25 % del crecimiento anual del PIB de la UE y proporciona más del 40 % de los aumentos anuales de productividad en el Viejo Continente. Mar Pereira, directora de la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega), precisa que en la comunidad gallega hay un proyecto promovido desde el sector público que se concreta «con una compra pública importante de tecnología y una apuesta por promover la demanda de tecnología innovadora en los sectores tradicionales».

En Galicia, R es una de las empresas punteras. El operador gallego de comunicaciones por fibra óptica ha hecho frente a la crisis en Galicia con una importante bajada de precios en su oferta de servicios y con una clara apuesta por la innovación.

«O galego no se queixa, emigra, dicía Castelao», recuerda Arturo Dopico, consejero delegado de R. «Grazas a isto das telecomunicacións nós preferiríamos cambialo polo de o galego non se queixa, emprende e innova», puntualiza Dopico.

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