«Les hago una propuesta, la rechazan, ¿qué quieren?»


«Les hago una propuesta, ustedes la rechazan; les mando otra; lo mismo. ¿Qué es lo que quieren? ¿Me quieren obligar a renunciar? Si esto es lo que quieren, entonces díganlo». El presidente de Chipre, Nikos Anastasiades, habría mostrado así ayer su desesperación ante las cambiantes exigencias de los socios de la UE y del FMI. Anastasiades trató desde primera hora de la tarde de convencer a los dirigentes europeos, entre ellos el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. También participaron en las negociaciones la jefa del FMI, Christine Lagarde; del BCE, Mario Draghi; del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem; y el vicepresidente comunitario, Olli Rehn.

Las reuniones previas se prolongaron más de lo previsto, lo que retrasó el inicio hasta pasadas las nueve. A su llegada al consejo, el ministro español de Economía, Luis de Guindos, destacó: «Chipre es un caso excepcional con una banca absolutamente sobredimensionada con una gran parte de depósitos procedentes del exterior».

Muy impaciente por cerrar un acuerdo se mostró también el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, quien declaró: «Estamos dispuestos a encontrar una solución, vamos a hacer todo lo posible para evitar pasar todos los domingos aquí en Bruselas». Por su parte, el ministro francés Pierre Moscovici reconocía que «hay avances en las negociaciones, pero el gran obstáculo está en los detalles».

En Chipre, el diputado del partido gobernante Prodromos Prodromo afirmó en la televisión pública que «si esta noche [por la de ayer] no hay un acuerdo positivo, tendremos que programar inmediatamente cómo imprimimos la libra chipriota».

«Las cantidades en discusión no han cambiado», comentó a primera hora de la tarde el ministro de Finanzas luxemburgués, Luc Frieden, quien reclamó una solución rápida, porque «se trata de la estabilidad de la eurozona».

Además, el arzobispo Jrisóstomos II, cabeza de la Iglesia Autocéfala de Chipre, criticó duramente las exigencias de la troika y pidió que no sean aceptadas sus demandas si estas son «irreales».

Al mismo tiempo, convocó para el jueves un almuerzo de trabajo con empresarios rusos para tratar de convencerlos de que inviertan en la isla.

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