El freno a la venta de Catalunya Banc da todavía más aire a Novagalicia

La entidad catalana tendrá que afrontar ahora un severo ajuste de personal y cambio de gestión que ya ha ejecutado NCG


redacción / la voz

El frenazo impuesto por el FROB (obligado) a la venta de Catalunya Banc tiene consecuencias sobre todo el sistema financiero español, sobre el FROB y también sobre Galicia, cuya entidad principal, NCG, miraba de reojo a lo que pasara con la antigua caja catalana, también nacionalizada.

¿En qué se parecen las dos entidades?

Ambas firmas tienen un fuerte arraigo en sus territorios de origen y una marca con valor. Catalunya Banc (CX) y NCG comparten un tamaño mediano. Son bancos que han heredado el negocio de sus cajas de origen, tras fusiones en el 2010. Además, han recibido ayudas públicas en tres tandas diferentes. Y han compartido desgracias: han visto cómo la participación de sus cajas se esfumaban por exigencia del FROB; y tienen un serio problema con las preferentes que han afrontado en manera y tiempo diferentes.

¿En qué se diferencian?

En muchas más cosas. De entrada, si se toma el tamaño de una y otra, la catalana ha recibido proporcionalmente bastantes más ayudas que la gallega, sobre todo de Europa: 9.084 millones frente a 5.425. El peso en sus comunidades de origen también difiere: NCG lidera holgadamente el mercado gallego, con el 41 % del negocio bancario; CX tiene el 13 % y es la segunda en suelo catalán. Más diferencias: la solución a las preferentes. Una (NCG) ha resuelto ya más de 13.000 casos a través del arbitraje, que inició en agosto; la otra lleva menos de un centenar en tres meses. Además, con la bancarización de las cajas, Novagalicia movió por completo su equipo de gestión y su modelo. En CX no ha habido cambio alguno. Su único plan de futuro manifestado desde inicios del 2012 era salir a subasta. Y una última gran divergencia: en Galicia se ha aprobado un fuerte ajuste de plantilla que en CX se contaba que haría el comprador, gastando entre 300 y 400 millones de euros. Esta ha sido una de las causas por las que en la subasta los bancos no presentaron ofertas atractivas.

¿Ha fracasado el FROB?

Sí. El poderoso fondo de rescate entregó tres entidades (Unnim, CAM y Banco de Valencia) a grandes del sector (BBVA, Sabadell y La Caixa, respectivamente) por 1 euro y ayudas indirectas por más de 30.000 millones (los llamados EPA, blindajes contra pérdidas futuras). Tras dar esos caramelos, el FROB anunció que las siguientes subastas, empezando por Catalunya Banc, se afrontarían sin muletas, y un precio adecuado para no malvender ninguna nacionalizada. Regalarla supondría asumir que el Estado -es decir, los contribuyentes- perderá 12.500 millones en ayudas. La respuesta de la banca fue presentar ofertas bajas que han llevado a suspender la venta sine die.

¿Beneficia o perjudica a NCG ese parón?

Beneficia, porque directamente le da más tiempo para cumplir su plan. Tras la catalana, la gallega, decían en Madrid. Ahora hay más tiempo para que Castellano complete su proyecto, que pasa por convencer a inversores extranjeros para que entren en el banco a través también de una subasta (eso es innegociable para Madrid y Bruselas). Para el FROB era prioritario desprenderse de Catalunya Banc antes del verano. El Gobierno (que controla el FROB, junto al Banco de España) esperará al 2014 o el 2015 para encontrar comprador. Este 2013 ningún banco español parece dispuesto a pagar nada por una entidad cuando están en plenos ajuste de plantillas o de digestión de otros bancos.

¿Qué futuro le espera ahora a Catalunya Banc?

Lo mismo que han pasado Bankia y NCG: un severo ajuste de plantilla (se estiman unos 2.000 empleos menos) y oficinas (400 sucursales menos). Un giro en la gestión para centrarse en pymes y en el negocio catalán. Y tal vez una integración parcial en Bankia.

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