redacción / la voz

A Teresa González, funcionaria desde 1997 en el Concello de O Carballiño, le salva no tener hipoteca. De llegar a tener que cumplir religiosamente con una deuda hipotecaria no sabe cómo podría hacer para llegar a fin de mes. Porque además de los gastos del día a día tiene que ayudar a salir adelante a su madre, que cobra 400 euros. Además tiene que sufragar los estudios a un hijo de 19 años que está ya en la universidad.

Ha de atender a todo eso con 1.100 euros al mes. El pasado mes de diciembre contaba con ganar el doble, como todos los años.

Era su horizonte para cambiar de coche, que le va haciendo falta, pero cuando supo que no cobraría la extra tuvo que cambiar rápidamente de planes. No quiere vivir ahogada. El sueño acabó quedándose en nada. No son muchos los que puede permitirse. Aunque este año se dio un pequeño lujo. Cuatro días de vacaciones al sol.

Contra el tópico

«Lo primero es pagar las cuotas fijas antes que hacerse un regalito, muchos funcionarios somos mileuristas», explica. Porque son muchos los números que tiene que hacer para llegar a fin de mes. Por eso le duele cuando hablan de los tópicos sobre los funcionarios. Esos que les reprochan, por ejemplo, disponer de un trabajo para toda la vida. Recuerda que «cuando era la época de las vacas gordas en la edificación tenía amigas que decían que podías ganar en la privada más. Pero es mejor tener algo fijo y adaptarse», dice ahora.

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«Muchos funcionarios somos mileuristas»