Reyal Urbis lleva tres años sin construir y acumula 780 viviendas sin vender

Los últimos datos del grupo remitidos a la CNMV muestran que las pérdidas crecieron un 89 % en apenas un año


santiago / la voz

Las pérdidas del grupo inmobiliario Reyal Urbis, que acaba de protagonizar el segundo mayor concurso de acreedores de la historia de España, llegaron a crecer en apenas un ejercicio hasta un 89 %, según la última información oficial suministrada por la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), relativa al tercer trimestre del 2012. En septiembre de ese año, la compañía contabilizaba un resultado neto negativo de 257,9 millones de euros, cuando un ejercicio antes, la misma magnitud financiera, se situaba en 136,5 millones. Una evolución que ilustra la caída en picado de uno de los principales emblemas de la burbuja inmobiliaria, a quien muchos auguraban un negro futuro después de la descomunal operación de endeudamiento que Reyal acometió en el 2006 (3.300 millones) para hacerse con Urbis, entonces en manos de Banesto.

El grupo inmobiliario contabiliza ahora un stock de 780 viviendas sin vender y llevaba ya tres años sin construir, una de las condiciones que le había impuesto la banca para poder refinanciar su deuda. Un objetivo finalmente truncado y que ha abocado al gigante inmobiliario al concurso de acreedores, antigua suspensión de pagos.

Urbanización fantasma

La dimensión del desplome del grupo, con una deuda financiera neta de 3.613,6 millones, contrasta con las escasas reacciones que ha generado en el poder público. Solo el ministro de Industria, José Manuel Soria, calificó el hecho de una mala noticia, atribuible, dijo, a los ajustes que precisa el sector.

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria dejó la geografía española plagada de urbanizaciones fantasmas. Y entre los proyectos que lastraron las cuentas de Reyal Urbis ocupa un lugar privilegiado el de Ciudad Valdeluz, edificado hace siete años en el término municipal de Yebes, en Guadalajara. Un macrocomplejo de 9.500 pisos, en el que hoy hay apenas 1.700 vecinos residiendo y que se levantó con la expectativa del tirón que generaría el AVE. Ciudad Valdeluz parece un ejemplo casi fotocopiado al de Seseña. Sin posibilidad de generar ingresos por la venta de viviendas, sin apenas actividad promotora, con la vertiginosa depreciación de sus activos y ahogado por la deuda bancaria, a Reyal ya no le quedaba otro camino que suspender pagos.

El Estado español es uno de los principales acreedores del concurso del grupo inmobiliario, con 1.300 millones. En el orden de prevalencia, Hacienda figura en los primeros puestos de la lista a la hora de cobrar los 400 millones de euros que le adeuda Reyal Urbis. Pero no sucede lo mismo con el Instituto de Crédito Oficial (ICO), atrapado en el concurso en 215 millones de euros, y que se encuentra a la cola. La mayor deuda bancaria del grupo la tiene contraída con Emilio Botín. Solo Santander y Banesto tienen pendientes de cobro 530 millones.

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