Los sindicatos de Iberia amenazan con extender la huelga a Semana Santa «y más allá»

Ningún acercamiento entre las partes tras la última reunión 'express', mientras el Gobierno deja en un segundo plano la posibilidad de un arbitraje


COLPISA

Los sindicatos de Iberia advirtieron este miércoles que la huelga de tres semanas alternas que comenzó el lunes pasado se podría extender a la Semana Santa -período que sirve de primer termómetro para valorar como puede ir el año para el sector turístico, clave para la economía nacional- e incluso «más allá», si las «escasas» reuniones que han ido manteniendo con la dirección se siguen saldando -como hasta ahora- con «rotundos fracasos». De hecho, ese fue el resultado del último encuentro -de carácter casi 'express', pues apenas duró 20 minutos- que celebraron, donde se volvió a constatar claramente que los puntos de desencuentro se mantienen casi invariables. Según varios de los interlocutores presentes en las últimas reuniones, la posibilidad de un acuerdo «está en estos momentos tan cerca, como tan lejos». Una aparente contradicción que tiene fácil explicación si se bucea en los pormenores de las propuestas actuales de ambas partes.

Así, la plantilla está dispuesta a aproximarse a los niveles de despidos -unos 3.350 frente a los 3.807 ya en marcha tras al expediente de regulación de empleo (ERE) presentado la semana pasada- y de ajuste retributivo -hasta un 40% en toda la masa salarial (que incluye recortes directos de sueldos y congelaciones de mejoras de nivel, según evolucione el negocio) frente al descenso de hasta el 35% que pretendía desde un principio la empresa-. Incluso en los costes operativos (claves para mejorar la competitividad de Iberia) algunos sindicatos están dispuestos a una reducción del 60% y aceptarían también un descenso de la producción próximo al 15% perseguido por los ejecutivos.

¿Qué les distancia entonces? Un punto tan pequeño en apariencia, como importante en el fondo. Los representantes sindicales pretenden que, a cambio de los «sacrificios» de la plantilla, también la compañía asuma «compromisos de futuro y de desarrollo» que, básicamente, consistirían en un plan de crecimiento de Iberia a partir de 2015 -año en el que, en principio, han de concluir los principales ajustes que se inician ahora-, en línea con las previsiones de aumento del negocio del sector que maneje la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), o en su defecto una cláusula de garantía de empleo (para evitar nuevos despidos a partir de esa fecha) similar a la que ya se consiguió en anteriores procesos de reestructuración laboral en la aerolínea.

La dirección de Iberia, sin embargo, no acepta asumir compromisos en ese sentido porque -sostiene- un entorno de crisis no puede saber cuáles podrán ser las posibilidades reales de la empresa a medio plazo, de modo que no entra a negociar posibles incrementos de producción dentro de tres años ni tampoco la recuperación de algunos de los trayectos que hoy son claramente deficitarios, lo cual genera «importantes dudas» en los sindicatos sobre la viabilidad de la aerolínea si solo se opta por la vía de los ajustes. De hecho, tampoco parece dispuesta a firmar que la potenciación de Vueling no terminará reduciendo la actividad de su matriz -Iberia controla el 45,8% de su capital, si bien el 'holding' IAG (donde es socia de British Airways-BA) ha hecho una oferta por el 54,1% restante-, sobre todo en su base de operaciones del aeropuerto de Madrid-Barajas.

«En vía muerta»

En esta tesitura, desde las organizaciones sindicales (pilotos incluidos) se cree que la negociación ha entrado en «una vía muerta» -su tesis es que es la jefatura de IAG (con el consejero delegado Willie Walsh a la cabeza) la que está presionando para que desde Iberia no se haga cesión alguna-, de modo que lejos de desconvocar la huelga se están planteando incluso endurecer sus protestas, bien alargando los paros más allá de las dos semanas pendientes en marzo -extenderla a la Semana Santa sería el primer paso, saltando después al mes de abril, si bien la opción de llegar a una huelga indefinida es, por ahora, todavía lejana-, bien realizando movilizaciones más importantes en los aeropuertos y otros lugares -unos 4.000 empleados de Iberia (según la Policía, 10.000 a juicio de los convocantes) se concentraron durante la tarde este miércoles ante sus sedes en Madrid y Barcelona-.

Iberia, por su parte, ha vuelto a convocar a los sindicatos este jueves, pero exclusivamente para hablar de la tramitación del ERE que dejará sin trabajo al 19% de su plantilla. Mientras, el tercer día de huelga en Iberia transcurrió con aparente normalidad (como ya ocurriera el martes y casi el lunes, salvo los incidentes en el aeropuerto de Barajas), cumpliéndose sin problemas los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Fomento y con la cancelación de cerca de 210 vuelos. Precisamente el secretario de Estado de Infraestructuras, Rafael Catalá, consideró que «no es razonable» zanjar un conflicto «tan complejo» como este con laudo arbitral, aunque su departamento sí ha manejado esta opción entre las posibles alternativas según se vayan desarrollando las jornadas de huelga.

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