Cameron y Merkel imponen un presupuesto de mínimos

España, sin embargo, sale beneficiada pues logra tener un saldo neto favorable, próximo a los niveles del presupuesto comunitario anterior


Dpa | Efe

Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea lograron, tras negociaciones maratonianas en Bruselas, aprobar el presupuesto para el periodo 2014-2020, marcado por la austeridad, tal como exigían sobre todo Londres y Berlín.

Los líderes europeos acordaron un techo de gasto de 960.000 millones de euros, unos 12.000 millones de euros menos sobre la propuesta presentada por Van Rompuy en la anterior cumbre sobre el presupuesto de la UE de noviembre pasado, que acabó en fracaso. Este presupuesto supone 34.300 millones menos respecto al presupuesto precedente (2007-2013). Es la primera vez en la corta historia de la Unión Europea que se aprueba un presupuesto más bajo que el anterior.

El acuerdo se produjo tras más de 26 horas de intensas negociaciones en Bruselas. Este resultado supone una victoria para los países que, como Reino Unido o Alemania, que apostaban por un presupuesto austero, frente a España, Francia o Italia, que deseaban uno más expensivo. Es una dura derrota sobre todo para el presidente francés, François Hollande, que defendía un presupuesto amplio, para potenciar el crecimiento en Europa. Se impuso el primer ministro británico, David Cameron, que exigía más recortes en tiempos de crisis, secundado por la canciller alemana, Angela Merkel, y sus principales aliados, Holanda, Austria, Finlandia, o Suecia.

«El límite de la tarjeta de crédito de la >UE era demasiado alto. Hemos puesto el límite más bajo y de forma que el futuro gasto se haga de manera más adecuada», dijo Cameron durante una conferencia de prensa al término del Consejo Europeo. «Es un buen acuerdo para el Reino Unido y para Europa, y también para los contribuyentes europeos», agregó. Merkel, por su parte, consideró que el acuerdo es «bueno», porque es solidario y justo y combina el impulso al crecimiento, el empleo y la competitividad con la consolidación fiscal. «Los techos de compromisos y pagos se ajustan a los esfuerzos de consolidación y es justo para los contribuyentes netos», dijo la canciller alemana.

España repite como receptora de fondos

Como es habitual en los Consejos europeos, los pactos se gestaron mediante trueques políticos. El «quid pro quo» europeo, el algo a cambio de algo, acabó con una agradable -e inesperada- sorpresa para España: mantiene su condición de receptor neto de ayuda; recibirá más dinero del que aporta a Bruselas en los próximos siete años. España recibirá ayudas netas de Bruselas por valor cercano al 0,15% del producto interior bruto (PIB). La perspectiva anterior era que España pasara a ser contribuyente neto del bloque, tras varios años (desde su incorporación al bloque en 1986) como uno de los principales beneficiarios de ayudas, especialmente en políticas de cohesión (entre otros objetivos para el fomento de infraestructuras) y para el sector agrícola.

Rajoy cree que el acuerdo supone un espaldarazo a las políticas económicas que están llevando a cabo países como España.«Este resultado es muy importante para España ante la crisis que atravesamos y los importantes esfuerzos de consolidación fiscal que estamos haciendo», aseguró.Entre los logros de España, además de mantenerse como receptor neto y del fondo contra el desempleo juvenil, figura un «sobre» con recursos específicos por valor de 1.800 millones de euros para las comunidades españolas. La UE ha garantizado además 50 millones de euros para Canarias, considerada región ultraperiférica, y para Melilla, informó el presidente del gobierno español.

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