Caixa Galicia y Caixanova presionaron a sus plantillas para vender productos complejos

Entre ellos figuran más de 900 millones en participaciones preferentes


Las direcciones de Caixa Galicia y Caixanova incrementaron su presión a sus plantillas entre el 2004 y el 2009 para vender desde las oficinas productos complejos, de difícil colocación entre minoristas. Entre ellos figuran más de 900 millones en participaciones preferentes. Así lo han confirmado empleados y exempleados que piden no ser identificados. «Las preferentes son un ejemplo, el más llamativo por las repercusiones que tiene, pero también hubo presiones para vender estructurados, cédulas hipotecarias...», explica uno de ellos.

Ese tipo de presiones, según han detallado, iban desde llamadas nocturnas a casa o al móvil para pedir explicaciones sobre la venta de esos productos; exigencias por parte de algunos directores territoriales; o correos electrónicos a empleados de zonas concretas. No hubo, según las fuentes consultadas, una comunicación directa y unificada a toda la plantilla en la que se advirtiera de que, si no se vendían esos productos, habría consecuencias. «Esos correos iban dirigidos a territorios concretos, o incluso a algún director de oficina, para que se acelerara una venta», explica un exempleado. Ayer, la cadena Ser desveló uno de esos correos, del 2009, en los que se vinculaba la venta de preferentes en Caixa Galicia con el mantenimiento del puesto de trabajo.

En Caixanova, en una circular a la que ha tenido acceso La Voz, se explicaba que el empleado debía explicar a los usuarios que «deben tener la tranquilidad», que las preferentes tendrían liquidez a los 15 días «desde que lo pidiera el cliente», que la caja podía amortizarlas y que este tipo de productos tenían «un papel esencial» en el plan estratégico de la caja. Y se veía como un hecho «altamente improbable» que no se pagaran intereses. Pero es lo que ha sucedido.

Resultado de aquella mala praxis en la comercialización de esos productos es la oleada de reclamaciones que está teniendo la entidad, con 12.000 casos resueltos en arbitraje a favor del cliente, varias sentencias en el mismo sentido y amplias zonas de Galicia (sobre todo en el sur) con miles de engañados.

Durante el paro de ayer en Novagalicia, los empleados denunciaron «el hecho de presentarnos por parte de Xunta, Gobierno, Banco de España y CNMV, como auténticos culpables de la venta de productos tóxicos previamente diseñados, homologados y autorizados por esos mismos órganos».

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