Castellano asume que hay que bajar los 2.500 despidos previstos en NCG

«Nuestra franquicia tiene mucho valor, pero está sometida a presiones», dice a la plantilla


redacción / la voz

El presidente de NCG aprovechó la primera jornada de negociaciones del cuarto ERE en el banco para reaparecer ante la plantilla. Lo hizo José María Castellano a través de un comunicado interno firmado junto a su número dos, César González-Bueno, y en el que expresa la necesidad de menguar los más de 2.500 despidos planteados inicialmente (ayer ya se plantearon 2.300). «Debemos conseguir reducir la cifra publicada al inicio del proceso», explican ambos en ese comunicado.

Para reducir los despidos previstos hay dos vías, explican: la venta de negocio y la flexibilidad. La primera solución pasa, inevitablemente, por encontrar un comprador para la red Evo, la fórmula con la que funciona NCG fuera del noroeste y que cuenta con casi 120 oficinas. En Galicia, Asturias y León opera como Novagalicia y cuenta con más de 630 sucursales. El banco tiene dos años para poder cerrar esa operación de venta.

«Hay soluciones y debemos encontrarlas»

La segunda vía, la flexibilización, ya se abordó en el tercer ERE, el que entró en vigor en el 2012, y que apuntaba a reducciones de sueldo, suspensiones temporales de empleo... En todo caso, en el comunicado, Castellano no apunta por dónde podrían ir esas medidas. Pero insisten: «Hay soluciones y debemos encontrarlas».

Insisten ambos en que el banco «tiene futuro», y que tras su recapitalización con el dinero de Bruselas (5.425 millones de euros), es una entidad «rentable y saneada», que preservará «la mayor parte del empleo vinculado al negocio tradicional». Pero que ha de afrontar una reducción de tamaño: menos oficinas y menos personal. El negocio volverá a ser el de familias y pymes, «el eje de nuestra actuación, como lo fue en el origen de las cajas gallegas».

Castellano y González-Bueno dicen que el banco puede volver a beneficios este mismo ejercicio, tras cerrar el 2012 con unos números rojos de casi 8.000 millones antes de impuestos. Y llegar incluso a los 265 millones de ganancia en el 2017. Todo ello tras un fuerte saneamiento de más de 13.000 millones desde el 2011 y 2012. «Nuestra franquicia gallega tiene mucho valor y es muy atractiva, pero está sometida a grandes presiones», explican. ¿Qué presiones? Dos: «las indemnizaciones excesivas de antiguos directivos y la comercialización de preferentes y subordinadas». Son «una carga difícil», asumen.

Los representantes de los trabajadores acogieron con escepticismo e incredulidad el escrito de Castellano. «Intenta inyectar algo de oxígeno, pero el aire está ya muy viciado», afirmó Luis Mariño, representante de Comisiones Obreras. Para Carlos Peso, de Csica, la carta es poco realista: «Dejemos de autoengañarnos, trata de describir una situación que todos sabemos que no es así».

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