Los ganaderos cierran su peor año, con pérdidas de 130 millones

Recibieron por cada litro seis céntimos menos de lo que cuesta producirlo


Mazaricos / La Voz

El ejercicio que acaba de terminar será recordado como otro año de vacas flacas para los ganaderos gallegos. De hecho es, con diferencia, el peor de la historia del sector productor, con unas pérdidas superiores a los 130 millones de euros. Circunstancia que ha colocado al borde del cierre a más del 70 % de las escasas once mil explotaciones que continúan en activo en la comunidad, incapaces siquiera de hacer frente a unos costes de producción que no dejan de crecer.

Mientras que el precio medio percibido por la leche en origen durante los últimos doce meses se mantuvo en el umbral de los 30 céntimos, los gastos fijos de las granjas han ido incrementándose progresivamente hasta superar, según datos del propio Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, los 36 céntimos. La mayor parte de esta cantidad se la lleva la alimentación del rebaño, partida que representa ya el 60 % de los costes totales.

Detrás de esta coyuntura desfavorable, que incluso pone en duda la sostenibilidad económica del actual modelo intensivo de producción láctea, fuertemente implantado en Galicia, se encuentra la extrema volatilidad que ha marcado la evolución de los mercados mundiales de materias primas. Cereales como la soja, la cebada o el maíz, imprescindibles para la fabricación de piensos y, por tanto, también para la producción de leche, alcanzaron este año sus máximos históricos de cotización y provocaron un efecto cadena que desembocó en que, por primera vez, fuese más caro un kilo de pienso que un litro de leche.

A día de hoy, más de la mitad de las granjas gallegas apenas perciben 29 céntimos por cada litro de leche que producen, mientras pagan entre 36 y 39 céntimos, dependiendo de la formulación, por cada kilo de concentrado que consumen sus vacas. Varios estudios de referencia en el sector cuestionan la rentabilidad de la actividad lechera cuando el precio del pienso representa un 80 % del de la leche. En la actualidad esta relación es del 130 % y todo apunta a que continuará subiendo a corto y medio plazo.

Amortizaciones

Las granjas más grandes son también las más perjudicadas. Se da la paradoja de que las explotaciones más dimensionadas son las que más están padeciendo los efectos de la actual crisis láctea. La mayoría de estos negocios se ven obligados a imputar en los costes de producción de cada litro de leche las amortizaciones de las costosas inversiones realizadas durante los últimos años. Un reciente estudio de la cooperativa Feiraco establecía en algo más del 12 % lo que representaba este concepto en los gastos totales de las ganaderías.

Se calcula que la deuda media de una granja gallega de tamaño medio, solo con entidades de crédito, sobrepasa con facilidad los 120.000 euros. Construcción o mejora de instalaciones, compra de maquinaria y adquisición de cuota láctea son los conceptos por los que más se han endeudado los establos de la comunidad en los últimos ejercicios.

Con esta situación no resulta extraño que la morosidad de los ganaderos haya crecido más de un 40 % en los dos últimos años, según reconocen fuentes del propio sector. Fábricas de piensos, comerciales veterinarias, talleres y empresas de trabajos agrícola son los que más están notando estos retrasos en los pagos. De hecho, algunas de estas compañías se han visto obligadas a abandonar su actividad por este motivo y otras han cambiado drásticamente su política comercial, dejando de servir productos o prestar servicios a aquellos granjeros que acumulan dos o más mensualidades de impagados.

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