Alivio de la flota de Gran Sol por mantener la cuota de merluza

Salen peor paradas la de litoral y la de bajura por recortes en varias especies


redacción / la voz

Se cumplió el guion al dedillo: los científicos dan su consejo, la Comisión Europea hace una propuesta de escándalo por cicatera, los ministros de Pesca de los 27 anuncian que la negociación va a ser durísima y pasan una noche en vela. Finalmente, de madrugada los políticos anuncian a bombo y platillo que han conseguido frenar el desastre que se cernía sobre la flota, mientras que Bruselas justifica que ha salvado los muebles porque se ha conseguido recortes en aquellos stocks en peor situación. Así, todos contentos, y, «poquito a poquito, el que va llevando palos es el sector», comentó José Ramón Fuertes, gerente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi) aliviado de ver neutralizado el recorte del 32 % que proponía Bruselas para la merluza del norte, pero molesto por ese 5 % que se ha recortado al rape y que, sumado al 5 % que se redujo ya el año pasado, suma ya un 10 % menos que en el 2011.

Fuertes criticó un «sistema maléfico de negociación» que habría que cambiar por comités tripartitos de gestión, formados por Administración, científicos y sector, que pactasen anualmente las cuotas. Porque esas reuniones maratonianas que son los Consejos de Ministros de Pesca para fijas los totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas que terminan en celebraciones victoriosas y respiros de alivio por el simple mantenimiento del estatus quo dejan en un segundo plano los pequeños grandes desastres. Y los hay.

Mantenimiento de la merluza

La parte positiva del acuerdo político sobre los topes de captura para el 2013 alcanzado a altas horas de la madrugada de ayer por los 27 es que la flota que faena en Gran Sol dispondrá del mismo tope de merluza -aunque el sector coincide en que por su situación biológica debería subirse entre un 10 y un 15 %- y de rape que el año pasado. Pierde, no obstante, en gallo (el mencionado -5 %) y raya (-10 %), aunque gana en cigala, sobre todo en el banco de Porcupine, frente a Irlanda.

Si la merluza de Gran Sol fue uno de los principales escollos de la negociación, pues hasta última hora la Comisión no estaba dispuesta a soltar la tijera, pactar el cupo para el Cantábrico fue coser y cantar. Se elevó el tope en un 15 %, como estaba previsto, pero es bien cierto que, junto a la subida de la bacaladilla, fue la única alegría para la flota de litoral y, sobre todo, para la de bajura. Al mantenimiento del TAC de jurel en el Cantábrico -que ya este año se reveló escaso-, se suman otras sombras, como el recorte de esa especie al sur de Fisterra, la reducción de la cigala (-3 %) y, sobre todo, el -25 % que les cae a la caballa -aunque este tope es provisional en tanto no se cierre la negociación con Noruega, Islandia y Feroe- y al rape.

Reacciones

Así las cosas, escuchar las reacciones al acuerdo sobre los TAC y cuotas para el 2013 es como montarse en una montaña rusa, pues van desde el optimismo más exaltado que mostraron el PP y UPyD, pasando por la prudencia del PSOE, que pedirá la comparecencia del ministro Arias Cañete, la visión negativa del Bloque en Madrid y el abierto rechazo de los nacionalistas en el Hórreo, que creen que «é unha pésima noticia para o sector que terá consecuencias devastadoras», explicó la portavoz nacionalista de Pesca, Montse Prado, en un comunicado. Todos coinciden, eso sí, en que pudo haber sido peor. La patronal pesquera Cepesca admite que las posibilidades acordadas suavizan la propuesta de la Comisión, pero siguen siendo insuficientes. Además, «habrá que «afrontar reducciones considerables en especies relevantes para la flota que faena en el caladero nacional o la que faena en Gran Sol». Y con esa visión coinciden la mayor parte de las agrupaciones gallegas. En Marín, el patrón mayor de la cofradía, Luis Santiago, calificó el acuerdo de «muy insatisfactorio»; en A Mariña, todos aplaudían el mantenimiento de la cuota de merluza, pero lamentaban no disponer de más, dado el buen estado del stock; en Vigo se muestran satisfechos porque se frenaron las pretensiones de reducción drástica.

Los ecologistas, sin embargo, ponen énfasis en que la mitad de las cuotas se han fijado por encima de las recomendaciones científicas.

La conselleira do Mar, Rosa Quintana, la comisaria de Pesca, Maria Damanaki, y el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, trasnocharon el miércoles. La que marca el reloj es la hora en la que concluyó la reunión en la que se pactaron las cuotas para el 2013. Por lo menos salieron satisfechos, según manifestaron en sus comunicados. Quintana y Cañete porque consiguieron suavizar e incluso frenar recortes para su flota y la comisaria porque consiguió escatimar algunas toneladas de aquellos stocks más perjudicados y, sobre todo, porque finalmente logrará su objetivo: que se alcance el rendimiento máximo sostenible en el 2015.

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