«Volve a cociña de pota»

nacho mirás SANTIAGO / LA VOZ

ECONOMÍA

SANDRA ALONSO

El momento económico cambia costumbres, productos y cantidades

17 dic 2012 . Actualizado a las 11:56 h.

Ya le gustaría a algún cirujano operar con la precisión con la que Manuel Fernández Otero rebana los bistés de ternera. De tres cuartos de kilo de carne para filetes, a 10,50 el kilo, te saca la comida para una familia de cinco, una carne tan limpia y bien cortada que casi serviría para trasplantar. «A xente non renuncia á calidade -dice- e na praza de Santiago non hai cousa mala, haina boa e mellor». Lo que sí ha cambiado la crisis es la manera de comprar. De un año hacia acá, el heredero de la Cortadoría Fina ha notado que lo que hace la gente es comprar distinto. Las cantidades se miran más, y si al despachar se le va la mano en el peso al carnicero, el cliente prefiere que le quiten a pagar de más. «Tamén sae moito a carne picada, que ten moitas posibilidades», señala el experto, que tiene la autoridad suficiente como para radiografiar en una frase la cocina de los tiempos de crisis: «Volve a cociña de pota, que é unha comida que aguanta dous días». Como en la posguerra, solo que sin guerra. Y con mucho tráfico de recetas de madres a hijos.

Montse, la mujer de Manolo, añade que incluso el pollo de corral de 3,90 el kilo se compra de otra manera: «Antes, a xente levaba o polo enteiro, para asar. Agora tamén o levan, pero hai que despezalo, as peitugas para unha cousa, os zancos para outra, unha parte para paella....». El pollo multifunción. Y cuenta también que, en proporción, lo que ha pegado un subidón es el cerdo, mayor incluso que la ternera.

Esperanza, que regenta Queixos Pepe justo al lado de Manolo, corrobora lo que dice su vecino: «Levan queixos tamén máis pequenos, pero a xente non renuncia á calidade». Lo que sí nota es que la afluencia es menor, con las culpas repartidas entre la crisis y el mordisco de los supermercados y las grandes superficies.