Un acuerdo contra España

Justo Peral

ECONOMÍA

16 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

En el 2009 el anterior presidente de Iberia fue obligado a dimitir por negarse a firmar una fusión con British Airways en los términos que pretendían imponer desde Londres. Le sucede Antonio Vázquez, que se apresura en firmar unos acuerdos que han resultado absolutamente lesivos para los intereses de España y de Iberia porque están condicionados por la quiebra de los planes de pensiones de los británicos. Permiten a estos a concentrar ingresos y beneficios derivados de las sinergias de la fusión en la aérea inglesa para cumplir con los más de 400 millones de financiación anual del plan de jubilación que les han impuesto. La entrega por parte de los accionistas y directivos españoles de la gestión y decisiones de IAG al consejero delegado nombrado por los británicos obligan a Iberia a asumir que todos los recursos que se generen y todos los activos que tenga IAG se dirijan a cubrir los planes de pensiones de la inglesa, evitar la quiebra de estos y financiar el crecimiento de British Airways. Los últimos acontecimientos certifican que están segregando activos de Iberia hacia IAG para financiar las jubilaciones.

Lo muestra la opa de los británicos sobre Vueling, empresa perteneciente mayoritariamente a Iberia, que cuenta con una caja acumulada de 406 millones de euros y por la que pretenden desembolsar 113 millones o el Plan Transforma presentado para desmantelar los activos que quedan de Iberia: sus rutas con Hispanoamérica, sus programas y bases de datos de clientes, su división de carga, su división de mantenimiento de motores... El plan reduce los vuelos de Iberia desde los 1.110 vuelos diarios a los menos de 200 que permanecerán tras el recorte de aviones y rutas que están llevando a cabo y que nos harán perder el liderazgo en la rutas entre Europa e Hispanoamérica.

No es difícil deducir cuáles serán las repercusiones que tendrá sobre el 15 % del PIB de la Comunidad de Madrid y los 400.000 puestos de trabajo directos e indirectos que representa y genera la actividad de Barajas, sobre el turismo y sobre la pérdida de influencia en Latinoamérica. ¿A qué nivel de ceguera hemos llegado para permitir este despropósito de incalculables consecuencias para nuestras industrias aérea, turística y para las infraestructuras que tanto nos está costando pagar?