El BCE vigilará desde Alemania el 90 % del negocio bancario español

El supervisor único, que arrancará en el 2014, incluirá a Novagalicia


Redacción / La Voz

En apenas 15 meses, el sector financiero español dejará de rendir cuentas en la madrileña Plaza de Cibeles para hacerlo en un polígono empresarial a las afueras de Fráncfort. Del Banco de España al Banco Central Europeo (BCE). Eso es, en síntesis, el avance del supervisor único bancario que pactaron los países del euro la madrugada del jueves. Supondrá que las 16 principales entidades españolas (incluyendo los bancos de cajas, claro) estarán tuteladas por el equipo de Mario Draghi a partir de marzo del 2014, vaciando de competencias al Banco de España, que se encargará, eso sí, de cuestiones más domésticas, menores, del día a día, también en esas entidades. Esa cifra, la de 16 grupos bancarios, la deslizó ayer el ministro de Economía en la cumbre comunitaria de Bruselas en la que se debatía, entre otros asuntos, el supervisor único.

Bajo el paraguas del BCE quedarán todas las entidades sistémicas europeas, las nacionalizadas y aquellas cuyo tamaño supere los 30.000 millones de euros en activos. Ese límite, impuesto por el equipo de Angela Merkel (España y Francia querían que entrasen todas las entidades, con independencia de su tamaño), permite a Alemania mantener la tutela sobre todos sus bancos locales y regionales, similares a las cajas españolas.

Los afectados

De esta forma, entrarán en el supervisor único los dos gigantes nacionales, considerados sistémicos a nivel global: Santander y BBVA. También los grandes y medianos sanos: La Caixa, Popular, Sabadell, Kutxabank, Bankinter, Unicaja e Ibercaja (que está a punto de cerrar su fusión con la pequeña Caja 3). También las que tienen su futuro en el aire (Liberbank, BMN o Caja España-Duero). Y, obviamente, todas las nacionalizadas: Bankia, Banco de Valencia (que en el 2013 se integrará en La Caixa), Catalunya Banc y NCG Banco. Estas dos últimas entidades tendrán que salir a la venta, según indicaciones del Banco de España y de la Comisión Europea, por lo que está por ver si llegan a ver ese supervisor único europeo. Está claro en el caso de la entidad catalana, cuyo proceso de subasta ya se ha iniciado; en el de Novagalicia, su dirección mantiene que hasta el 2017 tiene plazo para encontrar comprador.

NCG, además, supera de largo los 30.000 millones (tiene hoy unos 70.000). Incluso en su peor escenario, con la venta de la red de Evo y del Banco Gallego, el traspaso de activos tóxicos al banco malo, y la colocación de participaciones empresariales, su tamaño se quedaría por encima de los 37.000 millones en volumen de activos.

Todas esas entidades citadas anteriormente -que fueron, precisamente, las que se sometieron al último test de estrés, de septiembre- agrupan el 90 % de los activos del sistema bancario español. Fuera se quedarán entidades pequeñas que no llegan a esos 30.000 millones. Es el caso de la elitista Banca March, o del Etcheverría en Galicia. También la Caixa Rural Galega y el resto de cooperativas de crédito. Se encargará de controlar su trabajo solo el Banco de España.

El supervisor único es el primer paso efectivo para la llamada unión bancaria europea, en la que podrían participar también países al margen del euro, cuyo marco de actuación lleva meses debatiéndose, y que podría acabar de forma descafeinada.

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