Moisés Pérez: «La industria atunera no puede prescindir del océano Índico»

El experto aboga por premiar el valor de las capturas «responsables»


redacción / la voz

El Albacora Cuatro habla gallego en el Índico. Y no solo porque buena parte de la tripulación que va a bordo se entienda en esa lengua. También porque es de manufactura gallega -el primer atunero construido en la ría de Vigo, allá por el año 1974, y reformado en Barreras en el 98-, porque tiene su base en Vigo, y porque se maneja con capital gallego, el de la Compañía Europea de Túnidos. Moisés Pérez, gerente de la armadora, destaca la clara desventaja con la que faena la flota en el Índico.

-La Oficina Marítima Internacional (IMB) ha constatado una reducción de los ataques piratas frente a Somalia. ¿Se puede pescar con tranquilidad?

-La tranquilidad allí no existe. Ahora que empiezan las calmas, tras el monzón, la actividad pirata repunta. Ha bajado en intensidad, porque hay más medios militares, más control en el mar e incluso la costa de Somalia, en tierra firme, está más vigilada. Pero aún así sigue habiendo piratería y, aunque últimamente no ha habido ningún secuestro, sí persisten los ataques.

-El «Albacora Cuatro» «inauguró» los secuestros en el Índico.

-Sí, en el 2000.

-¿Fue muy distinto de los que practican los somalíes ahora?

-No, no fue tan distinto, pero no quiero entrar en detalles. Fue muy duro, pero ya pasó. [La tripulación estuvo retenida a bordo durante tres días y no ha trascendido si se pagó rescate].

-¿Sigue siendo la piratería el principal problema del Índico o lo ha superado la caída de las capturas?

-La piratería es el principal problema, aunque este año, quizá por el cambio climático, observamos que va todo como muy atrasado. A estas alturas del año, no hemos capturado todo el pescado que hubiéramos deseado. El monzón comenzó a destiempo y terminó más tarde. Parece que todo se ha desplazado en el tiempo, como un verano que no es verano. Ahora bien, no hay problema con el volumen de capturas en el caladero. Ya lo dicen los informes de la FAO, que el Índico está en buena situación. En una escala del 1 al 10, el océano se sitúa entre el nivel 3 y 5.

-Pero las capturas de túnidos sí han caído, al menos a nivel global.

-Sí, y creo que se debe al cambio climático, porque no es normal que en todos los océanos haya bajado la producción con la misma actividad pesquera. En el Índico también han caído, pero no tanto.

-¿Está en desventaja la flota que trabaja en el Índico?

-Estamos en desventaja, pero si nos comparamos con otras flotas, principalmente asiáticas, que no cumplen lo estipulado ni social, ni sanitaria, ni laboralmente, con contratos por dos años que rozan la esclavitud en su más pura esencia. Para nosotros, eso no es justo. Hay que premiar el valor de la captura al que cumple de manera responsable. Nosotros, la flota española, cumplimos con los estándares de la UE, la Administración española nos controla al cien por cien y tenemos un problema de costes añadido, como es el de la vigilancia privada.

-Y las latas valen lo mismo...

-Ese es el gran problema que tenemos. Cumplimos absolutamente con todos los requisitos exigidos, estamos controlados por satélite en tiempo real... Si es muy fácil: tengo un listado de barcos que cumplen, el que no está en esa lista, no puede vender. Hay dos factores, además, que no se tienen en consideración. Uno es el coste de la seguridad privada, que ronda en torno a los 600.000 euros al año, y otro es el mayor gasto de combustible que tienen los atuneros del Índico. Desde que existe el problema de la piratería, tenemos que estar en marcha los 365 días del año. No podemos estar quietos. No hemos hecho los números, pero el gasto a mayores es impresionante.

-Y no se pueden repercutir los costes, claro.

-Desgraciadamente no, porque es un precio de venta internacional sobre el que no podemos intervenir.

-Si es tan caro y tan peligroso, ¿por qué no se abandona el caladero? ¿Se puede prescindir del Índico?

-Ha habido armadores que lo han dejado. Yo no me lo planteo. En este momento no se puede prescindir de ese caladero. El Índico es imprescindible para la industria atunera. [De allí proceden la mitad de las capturas]

-¿Ha tenido alguna vez dificultades para completar la tripulación del «Albacora Cuatro»?

-No. Al pasar los meses, la tripulación ya se ha acostumbrado a los equipos de seguridad. Al principio sí cambió mucho la vida a bordo. Actos tan cotidianos como salir a fumar un cigarrillo y contemplar el mar en cubierta quedaron prohibidos. El protocolo de actuación lo impide. Pero ya se han acostumbrado.

-En su día se solicitó autorización para embarcar armas de mayor calibre para defenderse de los piratas. ¿Son necesarias?

-El propio Gobierno de las islas Seychelles rechazó esa posibilidad, aunque en un primer momento se mostrase abierto a admitirlo. Todos los ataques que hemos tenido se les ha podido hacer frente con el armamento actual. Nosotros nos dedicamos a la pesca, no se trata de tener un barco de guerra.

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