CiU anuncia un recorte de 4.000 millones mientras presiona a ERC

Duran advierte que sin apoyos para gobernar no puede haber consulta


Madrid / La Voz

Dos días después de las elecciones, CiU aumentó su presión sobre ERC para lograr un pacto estable de gobierno. La Generalitat anunciaba el mayor recorte de la historia de Cataluña, de al menos 4.000 millones en el 2013, mientras Josep Antoni Duran i Lleida ponía en duda la celebración de la consulta, pese a que Artur Mas se ha comprometido a llevarla adelante. El mensaje es claro: si los republicanos quieren que haya referendo de autodeterminación tendrán que apechugar también con la gobernabilidad de Cataluña, que incluye severos ajustes.

El portavoz del grupo parlamentario de CiU en el Congreso fue explícito al asegurar que no se puede hablar de consulta «si alguien no permite el gobierno día a día». «La consulta puede hacerse dentro de uno, dos, tres o cuatro años, pero pasado mañana hay que tomar decisiones», afirmó Duran i Lleida. El líder de Unió admitió que el referendo podría no llegar a celebrarse al decir que «en la medida de lo posible habrá que hacerla», siempre que se garantice la gobernabilidad. Duran indicó que «da la sensación de que ERC no quiere saber nada de un gobierno estable» y de que el pacto no va ser nada fácil, ya que la situación es compleja

Ya el lunes el secretario general de CDC, Oriol Pujol, lanzaba otra advertencia a ERC en el mismo sentido, al afirmar que «si el país no es gobernable en su día a día, el derecho a decidir estará en el congelador durante mucho tiempo».

Peor presupuesto de la historia

El nuevo Gobierno catalán de Artur Mas deberá recortará en el 2013 el equivalente a la suma de los tijeretazos aplicados en los dos años anteriores (en total, 5.482 millones). Así lo anunció ayer Francesc Homs, que posteriormente matizó que serán como mínimo 4.000 millones.

Soltaba la bomba en pleno tanteo de CiU con ERC para alcanzar un pacto estable de gobierno. «Tenemos por delante el peor presupuesto de la historia de la Generalitat», advirtió. Un claro aviso de que van a continuar los tijeretazos, que tenía como destinatario político a los republicanos, que han puesto como condición irrenunciable para apoyar a Mas que finalicen los recortes.

En todo caso, su líder, Oriol Junqueras, dejó claro que ERC «no será un obstáculo para que Artur Mas sea presidente», por lo que facilitará su investidura. Pero le reclamó un cambio en su política económica y «gestos» para darle su apoyo parlamentario, como la eliminación del euro por receta o la rebaja de la presión fiscal sobre los ciudadanos con rentas bajas o medias, así como la ruptura de los acuerdos que mantiene con el Partido Popular. Lo que no precisó Junqueras es si apoyará la investidura. Para que Artur Mas sea elegido, deberá conseguir el voto favorable de uno de los otros partidos con mayor número de parlamentarios (ERC, PSC y PP). En caso contrario, podría ser presidente en segunda votación, para lo que necesitaría la abstención de al menos dos de esos partidos. Tiene 40 días por delante para negociar.

Francesc Homs justificó la magnitud de los ajustes por la notable caída de ingresos, la bajada drástica de las transferencias del Estado el aumento el capítulo de intereses de la deuda, que casi se han triplicado en dos años, de 919 a 2.300 millones. El portavoz desvió la responsabilidad de los duros ajustes que deberá afrontar el nuevo ejecutivo nacionalista al Gobierno central, en concreto a la mala financiación y a la deuda que el Estado mantiene con Cataluña.

Todo es negociable

Asimismo, indicó a ERC y el PSC que todo es negociable menos la celebración de la consulta soberanista en la próxima legislatura., que es «el mandato más explícito que hay del resultado de estas elecciones».

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