Golpe a la flota gallega al prohibirse cortar la aleta de tiburón a bordo

La Eurocámara rechaza dar excepciones a los barcos españoles y lusos


redacción / la voz

«Hoy [por ayer] ganan la comisaria de Pesca y las organizaciones ecologistas. Pierden los tiburones y los pescadores de la flota palangrera comunitaria». La frase lapidaria es de Cepesca, que ayer no ocultó su frustración al comprobar que la Eurocámara optaba por generalizar una política de aletas adheridas que, según calcula, obligará a la flota palangrera de superficie, compuesta por 186 buques y 2.700 tripulantes, a asumir «pérdidas medias de 22.000 euros por barco y marea».

Desde luego la victoria ha sido aplastante: 566 votos a favor, 47 en contra y 16 abstenciones. Es el resultado de la votación de los eurodiputados a la propuesta de la Comisión de dejar de expedir permisos especiales a la flota española y portuguesa para continuar cercenando la aleta a bordo y comercializar tanto el cuerpo como la preciada extremidad del escualo.

Pero la frustración, impotencia e indignación de los armadores radica en que creen que los eurodiputados han votado a favor de la medida convencidos de que esa es la única salida para erradicar el finning, como se conoce a la práctica de cortar la aleta al tiburón para comercializarla y tirar por la borda el cuerpo del escualo. Y lo cierto es que la flota comunitaria no practica finning. Primero, porque ya está prohibido desde el 2003. Y segundo, porque la flota gallega pesca quenlla (tintorera) y marrajo -ambas en buen estado biológico- de las que aprovecha todo, pues tiene mercado tanto para el cuerpo como para la aleta.

Lucha contra el «finning»

Por eso creen que lo único que se ha conseguido es perjudicar económica y laboralmente a los palangreros de superficie gallegos, pero no erradicar el finning, que achacan a flotas asiáticas, a las que no afecta la normativa comunitaria -la Iccat (Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico) rechazó implantar a nivel global esa política esta misma semana-, que ahora estarán en condiciones más ventajosas para competir que las flotas gallega y portuguesa.

Es más, Cepesca sostiene que su propuesta, que planteaba obligar a descargar aletas y cuerpos en un mismo puerto y que una entidad independiente se encargase del control de la mercancía, era más eficaz para evitar el finning.

Entre los 566 votos a favor hay algunos que han dolido especialmente a los armadores. Es el caso de los socialistas Juan Fernando López Aguilar y Dolores García-Hierro, o el de Raúl Romeva, de los Verdes, que, según dicen, acusó a la flota de faltas graves que no comete.

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