Las entidades rescatadas recibirán la ayuda europea la última semana de diciembre

Antes de la recapitalización, los bancos tendrán que afrontar traspasar al banco malo inmuebles y créditos tóxicos

la voz

España recibirá en la primera semana del mes de diciembre, previsiblemente el día 7, la ayuda europea para la banca, el rescate financiero que en junio calculó el Gobierno que podría llegar a los 100.000 millones de euros y que ahora el Ministerio de Economía estima que se quedará en menos de 40.000, cantidad la concretó el ministro Luis de Guindos. Ese montante lo aportará Bruselas e irá directamente al FROB (el fondo de rescate bancario), no a las entidades correspondientes. Estas recibirán la inyección a finales de mes, no antes, según las fuentes consultadas. Es un compromiso firmado entre España y la UE que el rescate se concrete antes de acabar el 2012. Pero antes de contar ese rescate cada banco ha de convocar una junta extraordinaria de accionistas para aprobar esa ampliación de capital, y ese proceso tiene su propio calendario, con las convocatorias oficiales.

Caja y empresarios

En el caso de Novagalicia Banco, tendrá que llamar a Novacaixagalicia (tiene algo menos del 7 % de ese banco) y una veintena de empresarios gallegos que, tras creer en un proyecto clave para el desarrollo de Galicia, entraron en la participación de casi el 3 % de la sociedad. La llegada de ese dinero europeo supondrá que todos ellos verán reducida de forma drástica su presencia en NCG, lo que, a la vez, les supondrá contar con menos dividendos. Esa circunstancia es especialmente dura para Novacaixagalicia, la caja fundadora, porque esos dividendos, sumados a un fondo que tiene en la actualidad, son los que le sirven para mantener la obra social de la caja. Un proceso similar asumirán Bankia, Catalunya Banc y Banco de Valencia. Y probablemente también BMN, Caja 3, Liberbank y Caja España-Duero (si fracasa la fusión con Unicaja). Todas esas entidades son las que terminarán auxiliadas.

Antes de que se produzca esta recapitalización, los bancos beneficiarios de las ayudas tendrán que afrontar dos procesos: traspasar al banco malo (técnicamente llamado Sareb, sociedad de gestión de activos inmobiliarios) inmuebles y créditos tóxicos, es decir, aquellos morosos o adjudicados con peor calidad. En el caso de NCG se estima que pasarán a Sareb unos 7.000 millones de euros en activos problemáticos. Eso supondrá una reducción de los llamados activos ponderados por riesgo y, consecuentemente, una menor necesidad de capital. De los test de estrés publicados en septiembre (a cargo de la consultora Oliver Wyman, que se embolsó 10,6 millones por ese trabajo) se concluía que la entidad gallega precisaba 7.176 millones para cumplir con las nuevas exigencias del Gobierno. Serán, salvo sorpresa mayúscula, bastantes menos los que finalmente aporte la troika.

Además del traspaso al banco malo, también ayudarán a la recapitalización (a su pesar) los miles de afectados por productos híbridos, como preferentes y subordinadas. A todos ellos les exige Bruselas una quita, es decir, que con su dinero contribuyan a la reestructuración. Es algo que pasa en Europa cada vez que hay ayudas públicas. Esa pérdida podría conocerse la última semana de este mes de noviembre, probablemente el día 28.

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