Once cooperativas luchan por salvar la fábrica que tenía Pascual en Lugo

m. beramendi / d. cela SANTIAGO, LUGO / LA VOZ

ECONOMÍA

LAGO

Alimentos Lácteos recibió en octubre de la Xunta avales por valor de 450.000 euros para afrontar pagos atrasados

09 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los problemas financieros amenazan la viabilidad de la planta industrial de envasado de leche de Outeiro de Rei (Lugo), propiedad de Pascual y alquilada a once cooperativas que conforman Alimentos Lácteos, la sociedad que se hizo cargo de la fábrica en enero del 2010 con el apoyo de la Xunta para evitar el cierre de una industria estratégica y que ochenta trabajadores se fueran a la calle.

El abandono inicial de algunas cooperativas que suministraban materia prima, los costes de mantenimiento de la fábrica y, sobre todo, problemas de liquidez han abocado al proyecto, bendecido y respaldado por la Xunta, a una situación financiera muy comprometida. Tanto, que el pasado mes de octubre el Igape concedió avales por valor de 450.000 euros para que Alimentos Lácteos pudiese afrontar pagos atrasados a las cooperativas y abonar así la leche entregada por los ganaderos. Mientras la sociedad se ve obligada a abonar la materia prima a mes vencido -unos 30 días-, cobra de la distribución alimentaria a 90 y 120 días, lo que ha generado graves problemas de gestión. Algunas fuentes del sector apuntan a que el proyecto está al borde de la suspensión de pagos, en una situación delicadísima, pero desde la empresa ofrecen otra versión. Su gerente, Miguel Martín, habla de una coyuntura «complicada», pero reconducible con los nuevos pasos que están dando.

La nueva estrategia, explica, se sustenta en otra política de precios, que pasa por no vender el cartón de leche (Deleite en Galicia y Muu fuera de la comunidad son sus marcas) a menos de 0,50 céntimos -lo que obliga a renegociar los precios con la distribución- y por regularizar el pago a las cooperativas -ya se ha conseguido, dice, en un 75 %- con otro sistema, consistente en que la sociedad que gestiona la planta pagará a los ganaderos, es decir, a las cooperativas que le suministran, en un período de entre 20 y 25 días, similar al que emplean otras empresas transformadoras con el resto de explotaciones.