El coruñés que dobló el brazo a Iberia sin gastar un euro

erik dobaño REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

El Tribunal de la UE dictamina que la aerolínea deberá indemnizar a Germán Rodríguez y a su esposa con 1.200 euros

07 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos años y medio de litigio en una demanda contra una poderosa compañía aérea: Iberia, quinta aerolínea europea, más de 51 millones de viajeros al año, 16.000 millones de ingresos en el 2011... Un pleito que comienza un ciudadano en un juzgado de A Coruña y que termina en la mesa del Tribunal de Justicia de Estrasburgo puede echar para atrás a cualquiera. No a Germán Rodríguez, farmacéutico coruñés de 40 años, que en el puente de la Constitución del 2009 se disponía a pasar con Reyes, su mujer, unas breves vacaciones en Santo Domingo. Esta semana la Justicia comunitaria le dio la razón en su pulso con Iberia, que deberá indemnizar a la pareja con 1.200 euros (600 por pasaje) por haberles impedido tomar el vuelo que debía trasladarlos de Madrid a la República Dominicana.

«Nuestro vuelo desde A Coruña se retrasó, pero conocíamos bien la T4 y conseguimos presentarnos en el embarque justo en la última llamada. Resulta que las tarjetas ya estaban anuladas. ??¿Son ustedes los que venían de A Coruña???, nos preguntaron, y nos explicaron que otros pasajeros, los de la lista de espera, habían ocupado nuestros asientos -recuerda Germán-. Nos dijeron que el sistema informático había detectado que no llegaríamos al enlace y había asignado los asientos, que no podían hacer nada y que además nuestro equipaje no había sido embarcado. No era un problema para nosotros, podíamos esperar por las maletas en Santo Domingo. Un montón de excusas. Pero estábamos allí, a tiempo».

Y, sin embargo, no pudieron volar; e inmediatamente presentaron una reclamación. «A otros pasajeros que tampoco pudieron hacerlo, por overbooking, les pagaron lo estipulado, 600 euros. Entonces nos dimos cuenta de que, encima, se habían ahorrado ese dinero con quienes ocuparon nuestras plazas». Pasaron la noche en Madrid, volaron al día siguiente («un viaje peor con una escala más en Puerto Rico») y perdieron 27 horas, un día de sus vacaciones.