Novagalicia Banco pone el pie en su año II

Tras una transformación inédita, mantiene su idea de seguir solo en un escenario complejo


redacción / la voz

NCG Banco, año II. Nacida hace justo 12 meses (se inscribió en el Registro Mercantil el 14 de septiembre del 2011), la primera entidad financiera de la comunidad es hoy un banco, no es una caja. El Estado es su primer accionista, con más de un 90 %; Novacaixagalicia, la caja que dio origen al banco, tiene algo menos de un 7 %; y el resto del capital, inversores gallegos que decidieron apostar por este proyecto en el peor momento de la economía española.

En este tiempo la entidad ha cambiado de nombre, se le cayó la caixa del logotipo: de Novacaixagalicia a Novagalicia Banco. Ha dado una vuelta tremenda a su equipo directivo y consejo de administración, donde ya no queda rastro de los gerentes de las antiguas cajas, y ahora tiene a José María Castellano y César González-Bueno al frente. Ha reorganizado su división de participadas y vendido activos (Calvo es el mejor ejemplo). Ha dividido su negocio entre el noroeste, que es rentable, y el resto, en pérdidas, dando origen a Evo Banco. Ha creado su propio banco malo interno, con 10.000 millones en activos inmobiliarios. Ha cerrado 307 oficinas y recortado plantilla en 1.400 empleados (hoy son menos de 6.000 trabajadores). Ha saneado su balance como nunca: 1.600 millones en el primer semestre de este 2012, y 2.000 del 2011. Ha registrado, como consecuencia de lo anterior, pérdidas inéditas: 1.408 millones de enero a junio de este año; y 186 el pasado ejercicio. Ha entrado en una complicada dinámica judicial por las preferentes y las indemnizaciones. Y hasta ha pedido perdón por fallos del pasado, algo inédito en una entidad.

Es un resumen sucinto de 12 meses, un trabajo que en el sector financiero se ve con cierto asombro. «Está peleando lo indecible, pero lo tienen complicado»; «se están dejando el alma en este empeño, no cabe duda». Las frases son de dos ejecutivos de la competencia.

Y sigue vivo. Pese al ruido generado, se mantiene como el banco con más cuota en una comunidad. Está durando más de lo que algunos, dentro y fuera de Galicia, pronosticaban (o deseaban), dándola por subastada hace tiempo. Otros bancos nacidos de cajas sucumbieron antes (Banca Cívica o Unnim). Pero el fantasma de la venta sigue ahí, y antes de acabar el 2012 se sabrá si el futuro es claro o sigue oscuro. Este año II que hoy empieza presenta tantas o más incógnitas que el I. Son estas, y no necesariamente por orden de importancia:

Las indemnizaciones

A la espera de la Audiencia Nacional. Tras la conversión del banco en caja, por la puerta de atrás salieron varios destacados directivos de Novacaixagalicia con unos blindajes que provocaron sonrojo: casi 30 millones de euros entre indemnizaciones y planes de pensiones. Los segundos están congelados. Las primeras. en los juzgados, por donde tendrán que pasar (aunque no se sabe cuándo), como imputados, José Luis Pego, Óscar Rodríguez Estrada, Gregorio Gorriarán y Javier García de Paredes (este fue el último en irse, el 20 de octubre del 2011, y ya desde el banco, no desde la caja). También tendrá que declarar como imputado quien fuera copresidente de la caja, Julio Fernández Gayoso. La Fiscalía ve indicios de delito por esos pagos. A esa querella se ha sumado ahora el propio banco, maniobra que se encuadra dentro de su ejercicio de ruptura con todo el pasado. Por lo pronto, ha invitado a un proceso de conciliación en el SMAC a los tres primeros ejecutivos citados para que devuelvan 13,2 millones de euros. NCG ha anunciado, a la vez, que revisará todas las gestiones realizadas hasta ahora, desde las antiguas Caixa Galicia y Caixanova, que pudieran haber acarreado algún perjuicio a la entidad. Esa fiscalización al pasado es también algo inédito en el sector.

Las preferentes

En el juzgado y en la calle. Otro problema con un fuerte impacto social, porque afecta a clientes de toda la vida que ven cómo sus ahorros no pueden ser recuperados, atrapados en una cosa compleja llamada participaciones preferentes. En noviembre habrá una solución definitiva, antes de que llegue la ayuda europea, y se temen pérdidas importantes para unos clientes ya de por sí muy cabreados. Para los casos de engaño muy claros se ha habilitado el arbitraje, una fórmula exclusiva para Galicia que ha permitido que 850 clientes recuperen 25 millones en este proceso. Otros 17.000 esperan.

La recapitalización

Pendientes de Europa. El futuro pasa por Bruselas. En apenas 6 semanas llegará una inyección de dinero para recapitalizar la entidad. La cifra exacta se conocerá a finales de mes, tras realizarse unos test de estrés a todo el sistema financiero español. Si el banco demuestra que puede devolver esa ayuda (se estima que no serán menos de 7.000 millones) y ser viable, podrá seguir; si Bruselas y Madrid creen que no, será vendido.

El banco gallego

Integración o venta. Es el último quebradero de cabeza. El Gallego son «700 problemas», dicen los sindicatos. 700 empleados de una entidad controlada por NCG (tiene el 49 %) y cuyo futuro está en el aire. Es una herencia de Caixanova que esta caja ya intentó vender antes de la fusión con Caixa Galicia. Entonces no hubo comprador. Lo ha vuelto a intentar el equipo de José María Castellano. Pero, pese al interés del luso Espíritu Santo, sigue pendiente esa desinversión. La cúpula de Novagalicia mantiene viva esa posibilidad, tratando de cerrar cuanto antes una operación. De esos movimientos ha ido dando cuenta al Banco de España y al Ministerio de Economía.

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