Medio millar de personas se incorporan cada año en Galicia a la actividad agraria

Xoán Ramón Alvite Alvite
Xoán Ramón Alvite REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

La ganadería da trabajo a más de 65.000 ciudadanos en la comunidad y mueve 2.700 millones de euros anuales

28 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Pese a la continua desaparición de explotaciones que se viene registrando en la última década y al delicado momento económico por el que atraviesa, el sector agroganadero sigue representando una salida laboral para muchos gallegos. Tanto es así, que se calcula que en torno a medio millar de personas se incorporan cada año a la actividad agraria en Galicia, bien sea a través de la instalación directa como titulares o cotitulares de las granjas, como asalariados de explotaciones y empresas de trabajos agrícolas, o incluso como autónomos que prestan sus servicios de forma directa a los propios titulares de las ganaderías.

El grupo más numeroso lo forman los nuevos agricultores, jóvenes de menos de 40 años que toman el relevo de sus padres una vez que estos se jubilan o que comparten con ellos la titularidad de la granja mediante la creación de una sociedad civil, cooperativa o sociedad agraria de transformación. La constitución de entidades bajo alguna de estas fórmulas ha crecido notablemente en los últimos años y una de cada cinco granjas gallegas ya tiene como titular a una persona jurídica.

Según datos de la Consellería do Medio Rural, durante el último trienio se incorporaron a las explotaciones gallegas más de 1.200 jóvenes. Estas altas tuvieron lugar, de forma mayoritaria, en el sector ganadero y más concretamente en el productor de leche, si bien también se registraron afiliaciones en el ámbito de la horticultura, la apicultura y la agricultura ecológica.

Según apuntan varios expertos, la crisis económica y las altas tasas de paro que se vienen registrando en sectores como la construcción o la hostelería han contribuido enormemente a que muchos jóvenes decidan volver a sus lugares de origen y plantearse muy seriamente continuar con la actividad agrícola familiar o incluso iniciarse en una nueva también vinculada al cultivo de la tierra.

«Durante o ano pasado e principalmente neste, foron moitos os mozos que viñeron preguntar polas axudas que terían se decidisen empezar na actividade agraria. Na maioría dos casos tratase de persoas que regresan á aldea despois de perder o traballo que tiñan noutros sectores», apunta el técnico de una oficina comarcal agraria coruñesa. Este extremo también lo confirma Luis García, director del Centro de Promoción Rural EFA-Fonteboa, de Coristanco, uno de los pocos de Galicia donde se imparte un ciclo formativo de grado superior en gestión y organización de empresas agropecuarias.

Necesidad de mayor formación

Para este profesional resulta positivo, independientemente de las causas que lo provocan, que haya jóvenes dispuestos a orientar su futuro hacia el medio rural, si bien alerta sobre la falta de formación y las posibles consecuencias que ello pudiese acarrear en el futuro. «Aquí siempre se ha trabajado con una perspectiva cortoplacista, dando pasos que seguramente hubiesen exigido un proceso de análisis y reflexión mayor. Errores que estamos pagando en este momento y que con una formación adecuada probablemente no hubiésemos cometido», señala Luis García, que considera insuficientes las 250 horas de formación que actualmente se exigen a un joven para tener acceso, entre otras subvenciones, a los 20.000 euros que, de forma directa, concede la Xunta. «En Francia, por ejemplo, se exige un mínimo de 4 años de formación además de un plan de acompañamiento técnico en la gestión durante otros cinco», precisa.

Actualmente se calcula que más de 65.000 personas viven de forma directa, indirecta o inducida de la ganadería en Galicia, un sector que genera un volumen anual de negocio superior a los 2.700 millones de euros. De ellas, más de un tercio son titulares o trabajadores de granjas con una media de edad que, pese a todo, sigue superando los 55 años.