Tocado y ¿hundido?


Tocado y pide tiempo. Sabe lo que va a hacer, acudir al rescate, pero no tiene ni idea de cómo venderlo. Tiene miedo. Si se convierte en un presidente títere no podrá presentarse a la reelección y si se envalentona ante la UE puede que no acabe mandato. Le toca mover pieza. Los mercados no esperan y él, acostumbrado a pensar en eterno, se asfixia ante la velocidad que le imprimen los mercados. España tampoco espera.

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Tocado y ¿hundido?