El cliente que ganó el pleito a Novagalicia Banco «no habría puesto un duro» de saber el riesgo de las preferentes

Dice que cuando adquirió las preferentes confió en el director de la sucursal de igual forma que en su «médico de cabecera»


José Luis Castro Méndez, el cliente al que Novagalicia Banco tendrá que devolver, por sentencia condenatoria del Juzgado número 1 de Cambados, 7.560 euros que invirtió en participaciones preferentes, ha declarado que, de saber el riesgo que comportaba este producto, «no habría puesto un duro».

Castro Méndez, de profesión dependiente de almacén y de 54 años, ha relatado que cuando adquirió las preferentes en la oficina de Dena, Meaño (Pontevedra), de la que es cliente desde hace más de tres décadas, ni se le «pasaba por la cabeza» que le fueran a «engañar», pues confiaba en su director de igual forma que en su «médico de cabecera».

Pidió que le abrieran una cuenta a plazo fijo con disponibilidad

Ha agregado que fue él quien pidió que le abrieran una cuenta a plazo fijo para ahorrarse gastos de mantenimiento y no por obtener «altos intereses», a seis meses o un año como máximo, porque quería tener disponibilidad de su dinero si surgía «una urgencia».

En Caixanova -una de las cajas cuya fusión dio lugar a Novagalicia Banco- le ofrecieron las preferentes garantizándole incluso por escrito que tendría «disponibilidad inmediata» de los 10.000 euros que invirtió, y sin comentarle «nada de plazos» de más de 50 años, ya que a su edad «difícilmente llegaría» a cumplirlos.

«Si me llegan a aportar toda la información, lógicamente no dejo un duro» en las preferentes, ha aseverado Castro Méndez, quien firmó «tantos papeles» que le «pusieron delante» y que no leyó porque «confiaba en esta gente». Apenas seis meses después de contratar este producto, pudo retirar 2.400 euros para comprar un coche, para lo que fue necesaria una supuesta orden de venta que, según afirma este cliente, él no firmó.

Cuando en 2011 quiso retirar los 7.560 euros restantes, porque los necesitaba para realizar unas obras en su casa, le dijeron que «debido a la situación del mercado» no se podían amortizar esas participaciones y, a cambio, le ofrecieron un crédito, que éste rechazó y optó por recurrir a la vía judicial.

Castro Méndez espera que una vez que la justicia le ha dado la razón «acabe la agonía de una vez por todas», tras «muchas noches sin poder dormir», y que Novagalicia Banco «no recurra -la sentencia ante la Audiencia Provincial de Pontevedra- ni ande dándole vueltas al asunto».

Confía en que la sentencia abra una vía para todos los afectados

Confía en que su caso abra una vía para que la totalidad de los afectados por las preferentes de la entidad gallega, unos 43.000, recuperen todo su dinero, pues está seguro de que «la mayoría fueron engañados y abusaron de su buena fe, como a mí».

Sobre las disculpas públicas de esta semana de los máximos dirigentes de Novagalicia Banco, José María Castellano y César González-Bueno, por prácticas del pasado, indica que no le «valen», porque «es como si mi médico intenta envenenarme y luego me pide que le perdone», puso como ejemplo.

El argumento principal de la sentencia condenatoria a Novagalicia Banco para declarar nulo el contrato «por error del consentimiento» es que la entidad aportó a este cliente una información «inadecuada, falsa e insuficiente» en el momento de adquirir un producto cuyo «alto riesgo» y falta de liquidez no le fueron comunicados.

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