Rajoy prepara al país para el tijeretazo

m. beramendi / f. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Aznar y Rajoy, ayer durante la clausura del campus organizado por la FAES.
Aznar y Rajoy, ayer durante la clausura del campus organizado por la FAES. Sergio Barenechea efe

El Ejecutivo presentará esta semana un plan para contener el déficit y contentar a Europa

08 jul 2012 . Actualizado a las 13:30 h.

Arropado por su mentor, José María Aznar, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, volvió a enseñar la punta de las tijeras en público ayer al anunciar que seguirá tomando «decisiones incómodas», aunque «no le gusten a nadie». Será «en próximas fechas» y con el «objetivo nacional» de reducir el déficit público. Rajoy confirmó de ese modo que España continuará apretándose el cinturón, porque «en estos momentos no se puede financiar» el déficit público y «es imposible seguir así mucho tiempo». El presidente del Gobierno advirtió que «cuando se toman decisiones difíciles, eso que llaman recortes o ajustes, es porque hay que hacerlo».

Aunque no lo diga Rajoy, sobre la mesa están desde hace días algunas de las medidas de ahorro de gasto y aumento de la recaudación que tomará el Gobierno ya en julio y en los próximos meses. Se barajan cifras de recorte de 30.000 millones, de los que 10.000 correrían a cargo del 2012. Dos de los medidas más claras -porque son las recomendadas por FMI y Europa- son la subida de los tipos reducidos de IVA, del 4 y 6 % al 18, aunque el incremento del tipo general se aplazaría al 2013; y la supresión de la deducción por vivienda. Además, según distintas fuentes, trabaja en un tijeretazo de envergadura que incluye despedir a 100.000 empleados públicos (no funcionarios), reducir la prestación por desempleo, congelar pensiones y el cierre de televisiones públicas.

Una extra menos

Entre las posibles medidas que se barajan estaría la supresión de una de las dos pagas extras de los funcionarios, que afectaría a 2,6 millones de empleados y que permitiría ahorrar al Estado unos 4.000 millones. Expertos consultados advierten del enorme riesgo que tendría para la economía una medida así al tratarse de dos retribuciones extraordinarias muy vinculadas al consumo, bien sea por los gastos de Navidad o para costear vacaciones. Es decir, el Estado se ahorraría 4.000 millones, pero podría dejar de ingresar otros 800 millones en concepto de IVA y otros 800 en concepto de retención del IRPF.