Paul Krugman: «Las políticas de solo austeridad agravan la recesión y el desempleo»

Presenta su libro «¡Acabad ya con esta crisis!», en el que defiende postulados keynesianos


madrid / la voz

Es uno de los economistas más prestigiosos y a la vez más polémicos del mundo. Galardonado con el Premio Nobel de Economía en el 2008 y el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en el 2004, profesor de Economía y Asuntos Internacionales de la Universidad de Princeton, columnista de The New York Times, Paul Krugman (Albany, 1953) estuvo ayer en Madrid para presentar su último libro, ¡Acabad ya con esta crisis! (Crítica), en el que vuelve a defender los postulados de Keynes. Lamenta que se desoiga su máxima, que dice así: «El auge, y no la depresión, es la hora de la austeridad». Krugman titula de forma imperativa su obra porque está convencido de que «esta crisis se puede solucionar con decisiones políticas».

-¿Cómo valora los resultados de la cumbre europea?

-Son un pequeño paso en la buena dirección. Es cierto que fueron una sorpresa, mucho mejores de lo esperado, pero no son suficientes en absoluto para resolver los problemas. Solo sirven para limitar temporalmente los problemas de los bancos, es una forma de posponer la crisis del euro y no suponen ninguna reactivación para España.

-¿Está de acuerdo en que los ganadores de la cumbre fueron Mariano Rajoy y Mario Monti y la perdedora Angela Merkel?

-Fundamentalmente sí. Fue una pequeña victoria del bloque latino, compuesto por Rajoy, Monti y Hollande, que fueron capaces de que Alemania cediera, aunque solo ligeramente, pero hacen falta soluciones mucho más amplias. Lo que se hizo fue establecer algo parecido al TARP estadounidense, que consiste en que los fondos para la recapitalización de los bancos no se prestan a los Gobiernos, ya sobrecargados de deuda. Esto es positivo para España. Pero por la experiencia que tenemos en EE.UU. esto fue suficiente para prevenir el desastre, pero no para la reactivación y, además, Europa tiene el problema añadido de que necesita enormes reajustes en su competitividad.

-Finlandia y Holanda quieren bloquear el acuerdo para que el fondo de rescate compre deuda de los países con problemas. ¿Qué le parece?

-No lo sabía, pero es una mala noticia porque si incluso se oponen a este paso tan pequeño pero necesario que se ha dado esto no augura nada bueno sobre los otros que se deben dar. Sin el rescate de los bancos, la crisis explotaría del todo.

-¿Hacia dónde conducen las medidas de austeridad?

-Si esa es la única política, el euro fracasará. La promesa de que el sector privado de alguna manera compensaría la austeridad en el gasto público no se está cumpliendo. Las políticas de austeridad lo que hacen es agravar la recesión y el desempleo para muchos años y eso no es sostenible ni política ni económicamente.

-¿Cree que aún hay riesgo de que el euro fracase?

-Desde luego. El problema fundamental es la falta de una fórmula para conseguir que la economía de España y de otros países sean competitivas. Y, por el momento, no se le ha encontrado una solución. El euro está todavía en peligro, claro que sí.

-¿Cree que España será rescatada?

-No sé lo que sucederá. Pero considero que es demasiado grande para ser rescatada al estilo griego o portugués, se necesitaría mucho dinero. Y, en segundo lugar, los rescates que se han hecho no han funcionado, por lo que no hay motivos para creer que lo haría en el caso de España.

-¿Qué medidas debería adoptar el Gobierno español?

-España no puede resolver sus problemas por sí sola, la solución tiene que ser europea. Y para ser más realistas, tiene que venir en su mayor parte del Banco Central Europeo, que tiene que comprar masivamente bonos españoles y de los países con problemas, bajar los tipos de interés y alentar el crecimiento permitiendo que la inflación aumente, en especial en Alemania.

-¿Cree que lo que ocurra en España tendrá una influencia decisiva en el futuro de la moneda única?

-Sí. El futuro del euro se decidirá en España. Si no se encuentra la forma que permita que España viva dentro del euro, no habrá euro. Creo que es posible, pero también lo es que no se logre. Si lo traducimos a cifras, diría que hay un 40 % de posibilidades de que el euro fracase y un 60 % de que sobreviva. Antes de la cumbre yo hablaba del 50 %.

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