El cuento de nunca acabar

ECONOMÍA

En el conjunto de España, los datos de paro registrado de abril nos dan un aparente respiro en la debacle del desempleo. Aunque suponga una reducción diez veces menor que la de hace un año por estas fechas. Así están las cosas. Porque hace solo una semana supimos que en el primer trimestre del año ya habíamos superado (con una tasa del 24,4 %) la previsión que el Gobierno hace para todo el año en su recién divulgado Programa de Estabilidad.

En Galicia el desfase entre las previsiones oficiales y la realidad es aún más preocupante. En los Presupuestos presentados en octubre, la Xunta cifraba una tasa de paro para el 2012 del 16,4?%, dato que corrigió la conselleira de Facenda a mediados de abril, para elevarla al 19,8 %. No pasaron quince días y ya sabemos, como en el cuento de nunca acabar, que la tasa de paro del primer trimestre había superado ambas previsiones (un 20,2?%, según el INE).

Así las cosas, los datos de paro registrado de abril en Galicia no comparten la suave caída del conjunto de España y, en términos interanuales, presentan tasas de aumento mayores, que tanto en España como en Galicia son de dos dígitos, mientras que el pasado año por estas fechas eran de solo uno. Cabe recordar que tenemos registrados en Galicia más parados que los estimados por el INE.

La cosa se refuerza, para complicarlo más, con la evolución de los cotizantes a la Seguridad Social. En abril siguen cayendo en Galicia, mientras en España hay un ligero repunte, siendo además el balance de los últimos doce meses peor. Ese ligero aumento en España es cuatro veces menor que el anotado hace doce meses. Estamos perdiendo el poco aliento que nos quedaba.

Si esta es la cosecha de aplicar con mucha disciplina la terapia del ajuste fiscal y de las reformas laborales, necesitamos entrar en la segunda fase del tratamiento: los planes de estímulo. Porque si así no se hace podríamos llegar a morir de éxito. Seremos alumnos aventajados y precoces en las reformas y en los recortes del gasto público, pero sin pulso económico: ni en el crecimiento ni en el empleo