El Banco de España cuestiona el realismo de los Presupuestos

Propone que las subidas fiscales sean permanentes y elevar también el IVA


madrid / la voz

Fiel a su estilo, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, hizo de su comparecencia ante la comisión de Presupuestos del Congreso una disección muy crítica sobre las cuentas del 2012 diseñadas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, de las que cuestionó su realismo, poniendo en duda que puedan cumplirse sus previsiones tanto de ingresos como de gastos.

Al respecto, advirtió de la posibilidad de que, por ejemplo, se incrementen las partidas destinadas a las prestaciones por desempleo o las pensiones -en el capítulo de gastos-, o se recaude menos, en el de ingresos, al seguir cayendo el impuesto de sociedades o no cumplirse lo previsto con la amnistía fiscal. Este escenario exigiría una corrección inmediata y, «si este fuera el caso, habría que realizar ajustes adicionales, así como introducir nuevas medidas tributarias».

Tocar los impuestos indirectos

Fernández Ordóñez se decantó por los impuestos indirectos, como el IVA, ya que «generan menos efectos distorsionadores sobre el crecimiento» y en el que -subrayó- España «cuenta con una menor presión fiscal relativa frente al resto de países desarrollados».

Asimismo, apuntó que de cara al futuro «no se puede descartar» que las subidas impositivas ya aprobadas, aunque con carácter temporal (como es el caso del IRPF, sociedades o el impuesto sobre el patrimonio) «tengan que ser sustituidas en su momento por medidas de carácter permanente».

«Imprescindible»

El gobernador también recordó que es «imprescindible» cumplir rigurosamente con los objetivos de déficit para devolver la confianza en la economía española, otra vez en recesión y en el epicentro de una nueva crisis de deuda soberana.

Fracasar en la consolidación fiscal se traduciría en más recesión, paro y pérdida de bienestar, insistió, por lo que alcanzar el equilibrio presupuestario es «prioritario e ineludible». En este sentido, se refirió tangencialmente a las comunidades autónomas y la gran responsabilidad que tienen en el ajuste.

Otro de sus habituales caballos de batalla es la reforma laboral, y a ella se refirió en su intervención, abogando por su aplicación inmediata. «Si empezara pronto a desplegar sus efectos, lo salarios podrían crecer menos que en el año 2011, lo que, junto a las mejoras en productividad, conduciría a nuevos descensos de los costes laborales y, así, a avanzar en las ganancias de competitividad».

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