El Gobierno prescinde del PSOE y aprueba la ley de Estabilidad

Rajoy consigue sacar adelante la norma que marcará un déficit cero para las administraciones gracias al apoyo de CiU, UPyD y UPN


El Gobierno y el PP hicieron una demostración de fortaleza parlamentaria y dejaron al PSOE con un palmo de narices al conseguir la aprobación en el Congreso de la ley de Estabilidad Presupuestaria con el respaldo de CiU, UPyD, Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro, y la abstención del PNV. Mariano Rajoy consiguió así sacar adelante su primera gran ley de la legislatura, la que establece el déficit cero en todas las administraciones para 2020. Los socialistas, pese al desacuerdo con esta norma, no cejan en su empeño de llegar a un pacto de Estado con los populares para afrontar la crisis y advirtieron a Mariano Rajoy que si no acepta el acuerdo cometerá «un error del que se arrepentirá».

Después de innumerables contactos hasta el último minuto, PP y PSOE no llegaron a un consenso sobre la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

El Gobierno se mantuvo firme en su apuesta por lograr el déficit cero de todas las administraciones públicas en 2020 y los socialistas se remitieron al acuerdo de agosto pasado, cuando pactaron ese tope en el 0,4% del PIB. Como ocurre pocas veces, las negociaciones se llevaron al extremo de aplazar la votación hasta última hora de la tarde. Una última reunión entre la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaria y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con la portavoz socialista, Soraya Rodríguez, y el extitular de Trabajo Valeriano Gómez, fue infructuosa. Poco antes se había producido otra entre los mismos protagonistas con el único cambio de que en vez de Sáenz de Santamaría participó el portavoz popular en la cámara, Alfonso Alonso, con idéntico resultado.

Se da la paradoja de que la ley de estabilidad salió del Congreso con menos respaldo que la reforma constitucional del 2 de septiembre, que es la matriz de la nueva norma orgánica. El cambio de la Constitución de hace siete meses fue aprobado con 316 votos a favor de PP, PSOE y UPN, frente a cinco en contra. Los diputados de CiU y PNV se negaron a votar. La ley aprobada hoy recibió 192 votos favorables por 116 en contra del PSOE y toda la izquierda, y cuatro abstenciones. La interminable negociación fue «un paripé y un trágala», según fuentes socialistas.

Para los populares fue una «cabezonería» del PSOE porque no es posible rebajar los objetivos de déficit sin afectar a la credibilidad de España.

El fantasma de la soledad

El Ejecutivo y el PP acudieron a la cita en el Congreso con los socialistas con las espaldas bien guardadas pues ya se habían asegurado el voto favorable a la norma de los nacionalistas catalanes, del partido que lidera Rosa Díez, de los foralistas navarros, y la abstención del PNV. Unos respaldos con los que habían espantado el fantasma de la soledad absoluta, una imagen que Rajoy ha ordenado evitar. «Tenemos la mayoría, pero nos gustaría ir acompañados en las reformas que tenemos que hacer», dijo el miércoles el presidente del Gobierno a sus diputados en una reunión.

Montoro aceptó introducir pequeños cambios sobre el plazo para la reducción de la deuda de las autonomías a cambio de conseguir la complicidad de los nacionalistas catalanes, con los que a pesar de ocasionales enfrentamientos por la deriva soberanista de CiU existe una amplia sintonía en lo económico. El ministro también aceptó alguna variación de UPyD para introducir más controles en las cuentas de las comunidades. Los nacionalistas vascos, por su parte, se abstuvieron porque respeta el régimen foral aunque están en desacuerdo con otros aspectos de la ley. Esa misma excepcionalidad con la foralidad motivó el voto favorable de UPN.

La portavoz de Hacienda del PP, Ana Madrazo, instó al PSOE a apoyar la norma porque «lo que está en juego es España y el futuro de los españoles».

A lo que su homólogo socialista, Pedro Saura, respondió con una acusación: «Ustedes (el PP) han roto el espíritu constitucional en materia de estabilidad presupuestaria». Dio igual, las posiciones fueron inamovibles.

El día fue redondo para el Gobierno porque además de aprobar su primera gran ley económica del mandato de Rajoy, tumbó, también con el respaldo de CiU, cinco enmiendas a la totalidad contra la reforma laboral de PSOE, Izquierda Plural, UPyD, Esquerra Republicana y Bloque Nacionalista Galego.

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