Las cajetillas de Marlboro, Chesterfield y L&M ya cuestan 25 céntimos más

La tabacalera estadounidense Philip Morris es la primera en responder al cambio en el modelo de tributación del tabaco aprobado por el Gobierno

Colpisa

Estaba anunciado y se ha cumplido. Las tabacaleras suben el precio de las cajetillas como respuesta a las modificaciones impositivas del Gobierno. El primero en hacerlo ha sido Philip Morris, que supone el 31% del mercado en España. La multinacional estadounidense elevó este jueves 25 céntimos el precio de sus principales marcas de cigarrillos.

De esta forma, la cajetilla de Marlboro asciende a 4,50 euros; la de Chesterfield se sitúa en 4,20 euros y L&M en cuatro euros, según la resolución del Comisionado del Mercado de Tabacos publicada en el BOE.

Pero este encarecimiento es solo una primera fase. El viernes le seguirán otras marcas de la compañía como Lark, que pasará a costar 4,50 euros, Next Red, que tendrá un precio de cuatro euros, lo mismo que Philip Morris, y Esse, 3,70 euros. Se trata de la primera subida de precios de cigarrillos del año. En un sector acostumbrado a la guerra de precios, es probable que la competencia, Imperial Tobacco y British American Tobacco, imiten la medida en un porcentaje similar.

Esta escalada de precios responde a un cambio en la forma de tributar.

Es la primera subida de precios de cigarrillos del año

El Gobierno, con el objetivo de cumplir con la reducción del déficit al 5,3%, recurrió al impuesto del tabaco para recaudar 150 millones más y cuadrar las cuentas públicas. Aunque la tasa final se mantiene, se han modificado los apartados en los que se divide la tasa. El tramo 'ad valorem' baja del 57% al 55%, al tiempo que elevan el tipo específico desde 12,7 euros a 19 euros por cada 1.000 cigarrillos, mientras que el impuesto mínimo se mantiene en 116,9 euros por cada 1.000 unidades.

Gobierno desautorizado

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, advirtió durante la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, que esta modificación no se reflejaría en el precio final de la cajetilla. Sin embargo, parece que las tabacaleras le han desautorizado y han decidido que los fumadores paguen un poco más.

No es extraño que el Ejecutivo acudiera al tabaco para aumentar los ingresos. La guerra de precios y la ley antitabaco, que limita fumar en lugares públicos, no han conseguido minar el hábito de fumar. En los dos primeros meses del año se consumieron en España 391,7 millones de cajetillas, lo que supone un repunte del 1,1%. Las marca más vendidas fueron Winston, con una cuota de mercado del 13,5%, mientras Marlboro se quedó en 50,8 millones, el 12,97%. A continuación figuran Fortuna (9,48%), Chesterfield (8,95%), y Ducados, que lidera el mercado de tabaco negro.

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